Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han excluido de su recuento oficial dos muertes asociadas al sarampión registradas recientemente en el condado de Lancaster, Pensilvania, un hecho calificado de inusual por expertos en salud pública mientras aumentan los contagios en todo el país.
Las autoridades federales de salud han decidido no incluir dos recientes fallecimientos vinculados al sarampión en Pensilvania dentro de las cifras nacionales, según informó The Guardian en su cobertura sobre la crisis sanitaria. La decisión marca una ruptura con los protocolos habituales de notificación entre los estados y las agencias federales.
El secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS), Robert F. Kennedy Jr., sugirió públicamente que las muertes podrían haber sido inventadas. Por su parte, la agencia federal emitió una nota en su plataforma de datos indicando que examina la información disponible para determinar las causas exactas de los decesos antes de modificar el balance nacional.
La respuesta de los CDC y la controversia sobre el recuento oficial
Tras publicar su actualización estadística nacional con un total de 2.903 casos confirmados hasta el 27 de agosto, el organismo federal dejó fuera los dos fallecimientos anunciados previamente por el estado, tal como documentó INKL en su reporte de datos. La nota adjunta por los CDC sostiene que la información disponible hasta el momento no establece si el sarampión causó o contribuyó a las muertes o si los individuos murieron por otras causas mientras estaban infectados con sarampión.
Exfuncionarios sanitarios criticaron duramente la medida. Debra Houry, exdirectora médica de los CDC, señaló que este tipo de verificación centralizada no ocurrió con las tres muertes registradas en Texas y Nuevo México el año anterior. Según Houry, los estados notifican habitualmente los casos a la agencia federal sin que esta examine o cuestione los datos a menos que se solicite asistencia técnica.
El impacto del brote en Pensilvania y la postura del gobernador
El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, expuso una estrategia estatal para frenar la propagación de la enfermedad tras confirmarse los primeros decesos por sarampión en el estado en más de tres décadas. Durante una rueda de prensa celebrada en el Women & Babies Hospital, la secretaria de Salud de Pensilvania, la Dra. Debra Bogen, confirmó que las dos personas fallecidas residían en el condado de Lancaster y no estaban vacunadas.


Debido a que el sarampión fue erradicado en gran medida en la Mancomunidad durante más de tres décadas, las personas no están familiarizadas con esta enfermedad y no comprenden completamente la gravedad potencial de la afección. Dra. Debra Bogen, secretaria de Salud de Pensilvania
El brote en Pensilvania ha elevado los contagios estatales a cerca de 400 casos distribuidos en 28 condados, con una concentración significativa en la región de Lancaster. Las autoridades sanitarias locales añadieron que aproximadamente el 20% de los casos confirmados en el estado han requerido hospitalización debido a complicaciones.
Debate político y la situación de la vacunación
La controversia por los recuentos ha desatado un enfrentamiento político directo entre el gobierno estatal y la administración federal. Hay consecuencias en la vida real por infundir miedo a la gente y no depender de médicos reales, afirmó el gobernador.
A nivel nacional, el país afronta su peor año por número de casos desde 1991, superando los 2.700 contagios. Organismos internacionales evaluarán en noviembre si Estados Unidos y México conservan el estatus de territorios libres de sarampión, un logro alcanzado en el año 2000 gracias a coberturas de vacunación superiores al 95% que actualmente se encuentran amenazadas por el descenso en la inmunización infantil.
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