Durante años, los fabricantes de tecnología han intentado integrar las gafas inteligentes en la vida cotidiana. Google, por ejemplo, promocionó en su momento Glass, pero el dispositivo generó críticas debido a los riesgos para la privacidad. Meta optó por un enfoque diferente, creando gafas con el formato de Ray-Ban que apenas se distinguen de las gafas convencionales.
Este camuflaje hizo que el dispositivo fuera popular: se han vendido millones de unidades en todo el mundo. Sin embargo, los usuarios se interesan cada vez más por lo que graban y procesan exactamente estas gafas, especialmente en lo que respecta a las funciones de inteligencia artificial (IA) que se encargan del procesamiento de imágenes y sonido.
Periodistas de Suecia revelaron que el dispositivo transmite a los servidores de la empresa no solo fragmentos de vídeo y conversaciones habituales, según informa watson.de. Resultó que también se envían para su procesamiento grabaciones que los usuarios nunca querrían mostrar a extraños.
Investigación: Meta obtiene acceso a material extremadamente personal
Según Svenska Dagbladet y Göteborgs-Posten, las gafas Ray-Ban y Oakley envían automáticamente audio, fotos y vídeos a los servidores de Meta. A continuación, estos datos llegan a la empresa de subcontratación Sama, ubicada en Nairobi (Kenia). Allí, los empleados marcan manualmente los materiales para mejorar los algoritmos de IA.
Durante su trabajo, los especialistas de Sama ven una gran variedad de escenas. Los periodistas relataron grabaciones de dormitorios y salas de estar, imágenes de personas vistiéndose, usando el baño e incluso momentos íntimos. Las fuentes indican que a veces los rostros y cuerpos de las personas son claramente visibles.
Al mismo tiempo, los empleados de Sama no pueden discutir lo que ven, ya que están sujetos a estrictos acuerdos de confidencialidad y normas de seguridad de la oficina.
Errores de algoritmo y falta de anonimato
Meta afirma oficialmente que estas grabaciones no deben utilizarse para el entrenamiento de la IA. Se supone que los rostros, las tarjetas bancarias y otros datos sensibles se ocultan automáticamente. Sin embargo, según antiguos empleados de Meta, el sistema funciona de forma intermitente.
Los algoritmos a veces fallan, especialmente con poca luz. Como resultado, las imágenes de cuerpos y rostros apenas se difuminan. Además, los periodistas probaron personalmente las funciones de las gafas. El usuario puede desactivar la transferencia de datos, pero entonces las funciones de IA dejan de funcionar.
Por lo tanto, la elección es limitada: o privacidad o las posibilidades de la inteligencia artificial.
Condiciones laborales en Kenia: vigilancia y salarios mínimos
Al mismo tiempo, la investigación reveló que los empleados que analizan los datos de Meta están sujetos a una estricta vigilancia. Por ejemplo, hay cámaras instaladas en las oficinas, los teléfonos están prohibidos y discutir las condiciones laborales puede acarrear el despido.
Lo que se sabe sobre el empleador Sama:
-La empresa trabajó anteriormente para OpenAI y Facebook; -Los empleados se enfrentaron a contenido impactante, incluyendo escenas de violencia; -El salario era de solo 1,32 a 2 dólares por hora; -Después de las quejas sobre traumas y estrés, Sama interrumpió la moderación de contenidos en 2023.
La revista Time confirmó parcialmente estos datos tras llevar a cabo su propia investigación.
Conflicto con la legislación europea
En los países de la UE, existe una estricta normativa de protección de datos, el RGPD. Obliga a las empresas a garantizar el mismo nivel de protección a los proveedores, incluso si operan fuera de Europa. El regulador sueco IMY recuerda que el procesamiento de datos de usuarios en terceros países debe cumplir con los estándares europeos.
Sin embargo, la UE no ha emitido una decisión sobre si Kenia tiene un nivel adecuado de protección de datos. Por lo tanto, la transferencia de vídeo para su procesamiento a Nairobi podría considerarse una infracción de la legislación europea.
Meta explica que utiliza una infraestructura global porque opera en todo el mundo. Sin embargo, la cuestión de la legalidad de esta transferencia de datos sigue sin estar resuelta.
Cómo afecta esto a los usuarios
La investigación plantea serias preguntas sobre la seguridad de utilizar las gafas de IA de Meta en Europa. El dispositivo puede grabar más de lo que parece y los datos pueden caer en manos de terceros.
Además, la desactivación de la transferencia de datos priva a las gafas de sus funciones básicas. Por lo tanto, los usuarios se ven obligados a sacrificar una u otra cosa: o la comodidad o la privacidad.
