La cuestión genera más debate electoral que preocupación entre los parisinos. Sin embargo, el dinero –especialmente el dinero prestado– es fundamental para la política pública. Al final del mandato de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, la deuda de la ciudad alcanzará niveles récord. Pasando de 4.180 millones de euros el 31 de diciembre de 2014, se espera que ascienda a 9.700 millones de euros el 31 de diciembre de 2026, lo que representa un aumento del 133% en doce años.
¿Es este aumento sin precedentes una señal de mala gestión financiera, o incluso de una ciudad al borde de la bancarrota, como afirma la oposición? Si bien existen interrogantes sobre el presupuesto operativo, el aumento de la deuda refleja principalmente a un municipio que se negó a frenar las inversiones a pesar de las crisis económicas y a un gobierno central que redujo continuamente la financiación para las administraciones locales.
El debate se centra en las cifras. El Ayuntamiento de París ha proporcionado una cifra de 9.700 millones de euros (con una previsión de 9.300 millones de euros a finales de 2025), pero la oposición, liderada por Rachida Dati, la candidata conservadora a la alcaldía, apunta a 12.000 millones de euros, citando un informe de julio de 2025 de la cámara regional de auditoría (CRC) de la región parisina. La derecha se refiere a esto como “deuda oculta” vinculada a “alquileres capitalizados”.
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