Expertos proponen aplicar las estrategias utilizadas para reducir el consumo de tabaco a las políticas alimentarias, con el objetivo de abordar los problemas de salud pública relacionados con la alimentación poco saludable. Esta propuesta se basa en el éxito de las medidas implementadas para controlar el tabaco, como la regulación de la publicidad, el aumento de los impuestos y las advertencias sanitarias.
La idea es que, al igual que se ha demostrado que estas estrategias reducen el consumo de tabaco, podrían ser efectivas para disminuir el consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas, que contribuyen a la obesidad, la diabetes y otras enfermedades crónicas. Los expertos sugieren que se podrían implementar restricciones a la publicidad de alimentos poco saludables dirigidas a niños, aumentar los impuestos sobre estos productos y exigir etiquetas de advertencia claras sobre sus riesgos para la salud.
En los Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) propuso recientemente una norma para limitar los niveles de nicotina en los cigarrillos y otros productos de tabaco. Además, se ha observado que las principales marcas de tabaco en Estados Unidos no cumplen con las políticas destinadas a restringir su publicidad dirigida a jóvenes en plataformas como Instagram, según evaluaciones recientes.
La aplicación de un “manual de estrategias” similar al utilizado para el tabaco en el ámbito de la alimentación podría representar un enfoque innovador para abordar los desafíos de salud pública relacionados con la dieta y el estilo de vida.
