Bangladesh enfrenta uno de los brotes de sarampión más letales de las últimas décadas, una crisis sanitaria que ha dejado un saldo de 336 niños fallecidos desde el 15 de marzo, según los datos gubernamentales más recientes. Hasta la fecha, se han registrado más de 50,000 casos confirmados y sospechosos en todo el país.
El aumento de las infecciones se vincula a brechas en la cobertura de vacunación que ocurrieron durante y después del levantamiento de 2024 que derrocó al gobierno autocrático, situación que dejó a la población infantil altamente expuesta al virus.
Impacto regional y sanitario
La distribución de la enfermedad muestra una concentración crítica en ciertas zonas; la división de Dhaka, por ejemplo, representa la mitad de las muertes por sarampión en Bangladesh. Asimismo, en Barishal, las infecciones ya superan las 4,300, registrándose recientemente la muerte de un niño de 13 meses. La urgencia de la situación se refleja en reportes recientes donde siete niños más fallecieron con síntomas de la enfermedad en un lapso de 24 horas.
El sarampión es altamente contagioso, propagándose a través de la tos y los estornudos, y no posee un tratamiento específico una vez que se ha contraído. La enfermedad afecta con mayor severidad a los niños, pudiendo provocar dificultad respiratoria y, en los casos más graves, inflamación cerebral que puede derivar en daños permanentes o la muerte.
Historias desde los hospitales
Las salas pediátricas de los hospitales se encuentran saturadas mientras las autoridades intentan expandir la cobertura de vacunación. Rina Begum, de 45 años, compartió la experiencia de su nieta de tres años, Afia, quien pasó dos semanas en la sala de sarampión de Dhaka tras haber omitido su segunda dosis de la vacuna a los 18 meses.
“Estaba casi segura de que la perdería hoy; su estado era terrible por la mañana”, relató Begum, quien añadió que la salud de la niña ha mejorado tras ser conectada a oxígeno.
Carga económica para las familias
Además de la crisis de salud pública, el brote ha generado un impacto financiero devastador. El costo del tratamiento del sarampión está resultando insostenible para muchas familias, debido al incremento de los gastos directos que deben cubrir los hogares afectados.
