El día del canciller Friedrich Merz en el Ártico comenzó con una noticia desfavorable: al despertarse en la localidad costera de Andenes, situada a 300 kilómetros al norte del Círculo Polar en Noruega, supo que Donald Trump había suspendido las sanciones petroleras contra Rusia por un mes.
Esta decisión socava un pilar fundamental de la política exterior que el canciller ha estado promoviendo con gran esfuerzo. Desde sus primeros días en el cargo, Merz ha intentado persuadir al presidente de los Estados Unidos para que aumente la presión sobre Rusia. Al menos, buscaba evitar el peor de los escenarios: que Trump relajara las sanciones contra el régimen de Vladimir Putin, lo cual finalmente ha ocurrido.
