A poco más de dos semanas del inicio de las hostilidades contra Irán, el costo para Estados Unidos ya supera los decenas de miles de millones de dólares y aumenta a un ritmo que genera preocupación incluso dentro del Congreso estadounidense. De continuar esta tendencia, y si el conflicto se prolonga, la nueva guerra en Medio Oriente podría convertirse en una de las campañas militares más costosas desde las guerras de Irak y Afganistán.
Los primeros informes del Pentágono estiman que Washington gastó más de 11.000 millones de dólares en los seis días iniciales de combate.
Según el diario The Latest York Times, esta información fue revelada por funcionarios del Pentágono durante una reunión a puerta cerrada con legisladores en el Capitolio.
Un EA-18G Growler, asignado al Escuadrón de Ataque Electrónico (VAQ) 133 de Estados Unidos, despega desde el portaaviones USS Abraham Lincoln para una misión en Irán. (AFP).
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De esa cantidad, 5.600 millones de dólares se gastaron solo en los primeros dos días, principalmente en misiles de precisión y otros armamentos. En la primera fase de bombardeos contra Irán se utilizaron armas como la bomba planeadora de precisión AGM-154, cuyo costo puede superar los 836.000 dólares, según indicó el New York Times.

Esta foto de la Armada de Estados Unidos muestra al destructor de misiles guiados clase Arleigh Burke, USS Thomas Hudner (DDG 116), disparando un misil de ataque terrestre Tomahawk. (CENTCOM / AFP).
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Durante el inicio de la campaña, el gasto promedio alcanzó los más de 2.000 millones de dólares diarios, aunque posteriormente disminuyó a alrededor de 1.000 millones de dólares al día al utilizar municiones más económicas.
Si se extrapola el ritmo de gasto, a más de dos semanas del inicio del conflicto, el costo directo para Estados Unidos podría estar entre 20.000 y 25.000 millones de dólares, aunque aún no existe una cifra oficial consolidada.
Sin embargo, el gasto podría ser mayor. Según el diario británico The Guardian, las cifras divulgadas no incluyen los costos asociados al despliegue y mantenimiento de tropas en Medio Oriente, la reposición de aviones o drones perdidos, los sistemas de defensa antimisiles (interceptores Patriot o THAAD), la atención médica y la logística militar, así como la reposición de arsenales.

El sistema de defensa antimisiles THAAD de Estados Unidos. (AFP).
Por esta razón, algunos legisladores esperan que la Casa Blanca solicite un paquete adicional de hasta 50.000 millones de dólares para financiar la guerra y reponer armas. Según Al Jazeera, varios asesores del Congreso han indicado que anticipan que la Casa Blanca presentará próximamente una solicitud de fondos adicionales para la guerra. Algunos funcionarios señalan que la solicitud podría ascender a 50.000 millones de dólares, mientras que otros consideran que esa cifra es baja.

Un sistema de cohetes de artillería de alta movilidad M142 (HIMARS) realizando misiones de fuego real durante la Operación Furia Épica contra Irán. (Foto del Ejército de EE. UU. / AFP).
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Antes de conocerse la revelación del New York Times, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) había calculado que los primeros días de la ofensiva estadounidense contra Irán implicaron un gasto extraordinariamente alto, impulsado principalmente por el uso masivo de municiones de precisión y el despliegue de fuerzas navales y aéreas. En términos operativos, el CSIS calculó que las operaciones aéreas representaron alrededor de 125 millones de dólares en las primeras 100 horas. Las operaciones navales, con portaaviones, destructores y submarinos desplegados en el Golfo, costaron cerca de 64 millones de dólares. Mientras que las operaciones terrestres sumaron unos 7 millones de dólares en ese mismo período.

Marineros de Estados Unidos preparándose para desplegar munición en la cubierta de vuelo del portaaviones USS Abraham Lincoln en plenas operaciones contra Irán. (AFP).
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Cabe destacar que, en el inicio de la guerra, cada ataque de Estados Unidos contra Irán implicó el uso de armamento extremadamente costoso: un misil Tomahawk puede valer más de 3 millones de dólares y un interceptor Patriot supera los 4,7 millones de dólares, mientras que las bombas guiadas JDAM rondan los 80.000 dólares. En contraste, los iraníes utilizan para sus ataques sus misiles de mediano alcance y, especialmente, sus drones, cuyo costo es de apenas decenas de miles de dólares.
Las billonarias guerras de Irak y Afganistán

Un infante de marina estadounidense cubre el rostro de la estatua del presidente iraquí Saddam Hussein con la bandera de Estados Unidos en la plaza al-Fardous de Bagdad, el 9 de abril de 2003. (Foto de RAMZI HAIDAR / AFP).
/ RAMZI HAIDAR
El gasto de la guerra en Irán todavía está muy lejos de campañas militares más costosas como las de Irak y Afganistán, donde los desembolsos alcanzaron los billones de dólares en más de una década. Sin embargo, si se toma como referencia un costo cercano a 900 millones de dólares por día en Irán, las proyecciones serían de aproximadamente 325.000 millones al año y un gasto de unos 3,25 billones de dólares en 10 años.
La invasión de Irak, iniciada en 2003 y finalizada en 2011, terminó costando entre 1,9 y 3 billones de dólares, según estimaciones académicas y presupuestarias que incluyen no solo las operaciones militares, sino también la reconstrucción, la atención a veteranos y los intereses de la deuda contraída para financiar la guerra. Durante la fase más intensa de la guerra, el promedio anual de gasto osciló entre los 150.000 y los 200.000 millones de dólares.

El sistema de defensa antimisiles THAAD de Estados Unidos. (AFP).
En el caso de Afganistán, donde Estados Unidos combatió durante dos décadas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el gasto total se calcula en alrededor de 2,3 billones de dólares. Esa cifra abarca el despliegue militar, el entrenamiento y financiamiento de las fuerzas afganas, la reconstrucción del país y los costos asociados al cuidado de soldados estadounidenses después del conflicto.
Ambas guerras se convirtieron así en operaciones militares de largo aliento y enorme impacto fiscal, muy por encima del gasto que Washington ha destinado en conflictos más recientes o en operaciones militares de menor duración.
Otro gasto a tener en cuenta es la asistencia financiera y militar de Estados Unidos a Ucrania, país en guerra con Rusia desde febrero de 2022. Hasta fines de 2025, el Congreso de Estados Unidos aprobó 188.000 millones de dólares para Ucrania. De ese total, unos 127.000 millones de dólares son ayuda directa en armas, apoyo económico y humanitario.
