La transición horaria de invierno a verano, que tendrá lugar el 29 de marzo, puede ser especialmente difícil para quienes ya sufren de trastornos del sueño. Ojeras, disminución del rendimiento y citas perdidas son algunas de las posibles consecuencias.
“La falta de una hora durante el cambio al horario de verano altera el ritmo biológico habitual. Las personas pueden experimentar fatiga, presión arterial alta, trastornos del sueño y dificultad para concentrarse”, explica Dirk Schneider, jefe regional de servicios de AOK, en un comunicado de prensa de la compañía de seguros. En algunos casos, esto incluso puede impedirles ir a trabajar. Un análisis de AOK reveló que, en 2025, alrededor de 5300 días de trabajo fueron perdidos por empleados afiliados a AOK en el distrito de Siegen-Wittgenstein debido a trastornos del sueño no orgánicos.
Rund 3900 AOK-versicherte Beschäftigte im Kreis Siegen-Wittgenstein litten im vergangenen Jahr an Schlafstörungen. Ihnen fällt die Zeitumstellung besonders schwer. © WP | AOK/Colourbox/hfr.
Quienes sufren de trastornos del sueño de forma crónica deben investigar las causas: demasiado estrés o comidas pesadas, problemas personales, consumo excesivo de cafeína o alcohol, pero también enfermedades físicas o mentales o efectos secundarios de medicamentos. Algunas personas incluso pueden ser incapaces de trabajar debido a los trastornos del sueño. Alrededor de 3900 asegurados de AOK en el distrito de Siegen-Wittgenstein sufren de trastornos del sueño no orgánicos. Sin embargo, otros adultos también pueden experimentar síntomas después del cambio de horario que pueden durar hasta una semana.
Las consecuencias pueden ser graves: si el ritmo del sueño se altera, pueden surgir problemas de salud a largo plazo. La falta de sueño conduce a la fatiga, problemas de concentración y pérdida de rendimiento, pero a largo plazo también puede causar enfermedades, como problemas cardiovasculares, o favorecer el desarrollo de diabetes o problemas psicológicos. El cerebro también necesita fases regulares de regeneración en las que no se estimule constantemente desde el exterior. “Es importante recargar las pilas con un sueño saludable. Un sueño adecuado aumenta nuestro bienestar y calidad de vida”, afirma Schneider.
Es importante seguir la llamada higiene del sueño. Esto incluye un ambiente de sueño agradable con una temperatura fresca, evitar comidas pesadas antes de acostarse, así como la cafeína, el alcohol y el tabaco. También, aumentar la actividad física en la vida diaria puede ayudar a restablecer el ritmo natural del sueño. El curso en línea “Schlaf gut” (Duerme bien) de AOK NordWest ofrece apoyo para superar los trastornos del sueño. Los participantes aprenden todo sobre la higiene del sueño y la psique y pueden intercambiar experiencias entre ellos. Si los problemas de sueño no se pueden resolver y las personas afectadas sufren con frecuencia y regularidad de fatiga y problemas de concentración, se debe consultar a un médico.
Para más información, visite www.aok.de/nw, palabra clave ‘Schlaf’ (Sueño).
