Cada año, alrededor de 1,3 millones de personas en todo el mundo contraen el VIH. Aproximadamente 600.000 de ellas mueren anualmente a causa de esta enfermedad. A pesar de la existencia de medicamentos eficaces para prevenir la infección, muchas personas, especialmente en zonas rurales, no tienen acceso a las llamadas píldoras PrEP (profilaxis preexposición) debido a la distancia a las clínicas o a la falta de información sobre su disponibilidad.
Un estudio realizado en Estados Unidos, en colaboración con investigadores de Kenia y Uganda, ha demostrado que este problema puede resolverse de forma sorprendentemente sencilla y económica. Han logrado reducir significativamente el número de nuevas infecciones en las zonas rurales de Kenia y Uganda.
¿Cómo? A través de un nuevo enfoque desarrollado por el investigador en enfermedades infecciosas Gabriel Chamie de la Universidad de California en San Francisco, junto con colegas de Kenia y Uganda, en el marco del proyecto Sustainable East Africa Research in Community Health (SEARCH). La idea principal es aprovechar las estructuras existentes en Kenia y Uganda y acercarlas a la vida cotidiana de las personas.
La clave son las enfermeras y auxiliares de salud comunitarios. Ya están presentes en las regiones, visitan a las familias trimestralmente, distribuyen mosquiteros, vacunan a los niños, asesoran a los padres jóvenes o miden la presión arterial. Para el estudio, asumieron un nuevo rol: realizaron pruebas de VIH directamente en el lugar y brindaron información sobre las opciones de prevención.
