Científicos han identificado una proteína transportadora clave, conocida como MFSD2A, que permite que las grasas esenciales presentes en la sangre entren en la piel. Este descubrimiento ofrece una nueva comprensión de cómo el cuerpo mantiene su barrera protectora y podría abrir nuevas vías de tratamiento para afecciones crónicas inflamatorias de la piel, como el eccema y la psoriasis.
La investigación, llevada a cabo por científicos de la Duke-NUS Medical School y colaboradores, revela que MFSD2A facilita la absorción de lisofosfatidilcolinas (LPC) por las células de la piel. Estas LPCs suministran ácido linoleico, un ácido graso esencial necesario para el mantenimiento y la reparación de la capa externa de la piel, la epidermis.
La epidermis actúa como la primera línea de defensa del cuerpo contra factores ambientales estresantes. Cuando esta barrera se ve comprometida, los pacientes pueden experimentar sequedad, inflamación, engrosamiento y picazón persistente. Estas afecciones afectan a millones de personas en todo el mundo, incluyendo aproximadamente a una de cada diez personas en Singapur que sufren de eccema y hasta el dos por ciento de la población con psoriasis.
Aunque se ha reconocido durante mucho tiempo la importancia del ácido linoleico en la dieta para la salud de la piel, el alcance en que la epidermis depende de las moléculas de grasa derivadas directamente del torrente sanguíneo no estaba claro. El estudio, publicado en los Proceedings of the National Academy of Sciences, demostró que las células epidérmicas expresan activamente MFSD2A para transportar LPCs desde la sangre hacia la piel. En modelos preclínicos donde MFSD2A estaba ausente, la epidermis mostró signos claros de daño estructural e inflamación.
