El corazón humano late aproximadamente 100.000 veces al día. Sin embargo, un pulso en reposo bajo no siempre indica un corazón sano. Actualmente, los cardiólogos pueden obtener información valiosa sobre la salud de una persona analizando la frecuencia cardíaca, y existen aspectos clave a los que debemos prestar atención.
La variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) se refiere a la variación en el tiempo entre latidos cardíacos regulares consecutivos. Esta variabilidad es un indicador de la capacidad del corazón para adaptarse a las demandas físicas y mentales. En personas sanas, la frecuencia cardíaca varía constantemente.
En la medicina moderna, la importancia de la VFC fue reconocida por primera vez a mediados de la década de 1960 en estudios realizados en fetos. Incluso en el siglo III d.C., el médico chino Wang Shu-he ya había observado que un latido cardíaco variable era un signo de buena salud, documentándolo en sus escritos Mai Ching (El Conocimiento del Diagnóstico del Pulso).
Bajo estrés crónico, esta capacidad de adaptación puede verse reducida debido a la tensión constante.
