Jan Rosák y Zbyněk Merunka, figuras destacadas de la televisión checa, pasaron de ser mejores amigos y colegas a mantener una relación marcada por la amargura. Ambos fueron estrellas de TV Nova, donde Rosák se encargaba de conducir concursos y Merunka presentaba el noticiero Televizní noviny.
Su vínculo iba más allá de lo profesional, ya que durante años fueron vecinos en Mníšek pod Brdy. Todo comenzó a finales de los años 90, cuando Rosák adquirió un terreno cerca del castillo para construir su hogar, convenciendo posteriormente a Merunka y a su familia para que se mudaran a la misma localidad.
A principios del nuevo milenio, la relación se estrechó aún más a través de los negocios. Rosák compró una antigua cervecería al ayuntamiento, transformándola en un complejo que incluía apartamentos, un salón country, el teatro Kája Mařík, una cafetería y un restaurante. En este espacio, Rosák alquiló un local a Merunka, quien abrió su propia pastelería denominada “Meruňka”.
Sin embargo, el éxito empresarial no evitó que la amistad sufriera graves fracturas. Según relató Zbyněk Merunka en el boletín mníšecko-podbrdský zpravodaj, el conflicto surgió debido a la gestión de la pastelería. Tras cinco años en el local original, las tensiones crecieron con la propietaria del inmueble, Jiřina, esposa de Jan Rosák.
Esta situación llevó a Merunka a trasladar su negocio y la producción a la plaza F. X. Svobody. No obstante, el cambio no resultó favorable: el establecimiento decayó debido a la disminución de clientes y a que su pastelera se tomó una licencia por maternidad.
En declaraciones para el diario Aha!, Merunka lamentó que la propietaria del inmueble quisiera enriquecerse gracias a su trabajo, señalando que, actualmente, ella es quien opera la pastelería en el lugar original.
