Desde el inicio del conflicto bélico en Irán, los precios de la gasolina y el diésel en Alemania han experimentado un incremento drástico.
A pesar de que se han implementado las primeras medidas para contrarrestar esta situación, estas aún no han surtido efecto.
En el ámbito diplomático, Alemania y Francia están presionando para lograr una desescalada en el conflicto. Paralelamente, ante el encarecimiento de los precios del gas impulsado por la guerra, Reiche ha manifestado su intención de proteger a Alemania mediante la implementación de contratos a largo plazo.
