El presidente Lee Jae-myung ha impulsado un presupuesto suplementario de 26,2 billones de wones destinado a superar la crisis provocada por la guerra en Oriente Medio, una medida que ha generado un intenso debate sobre su impacto financiero.
Controversia sobre la deuda y el impacto en las finanzas locales
La Oficina de Presupuesto de la Asamblea Nacional ha cuestionado la naturaleza de este presupuesto, señalando que la asignación de fondos para el pago de deudas no difiere sustancialmente de la emisión de bonos gubernamentales. Según el organismo, esta maniobra podría representar una carga considerable para las finanzas de los gobiernos locales.
Ante estas críticas, el presidente Lee ha rebatido los argumentos, afirmando que la capacidad fiscal, lejos de disminuir, se ha visto incrementada.
Un proceso de elaboración acelerado
El plan presupuestario fue desarrollado en un tiempo récord. Tras la instrucción presidencial emitida el 12 de marzo, la Oficina de Presupuesto completó el trabajo técnico en 17 días. El proceso fue liderado inicialmente por el ministro interino Im Ki-geun y posteriormente por el ministro Park Hong-geun, quien asumió oficialmente el cargo el 25 de marzo tras superar su audiencia de ratificación.
El presupuesto fue aprobado en el Consejo de Ministros el 31 de marzo. El presidente Lee expresó públicamente su gratitud y reconocimiento hacia los funcionarios de la Oficina de Presupuesto por el esfuerzo extraordinario y las jornadas de trabajo nocturno invertidas para establecer este “rompeolas para la economía popular”.
Advertencias sobre el riesgo económico
Paralelamente, el líder de la bancada, Song Eon-seok, ha manifestado su preocupación tras el discurso gubernamental. Song advirtió que, si los excedentes fiscales se ejecutan mediante medidas de distribución masiva de efectivo, la economía de Corea del Sur podría enfrentar una crisis muy grave durante la segunda mitad del año.
