Una nueva y preocupante tendencia criminal está alertando a las autoridades en Bélgica: el llamado «dronedropping». Recientemente, se han detectado drones sobrevolando la prisión de Hasselt, lo que ha encendido las alarmas sobre el posible contrabando de sustancias prohibidas hacia el interior del centro penitenciario.
El costo del contrabando aéreo
Este método de entrega ilegal ha alcanzado precios sorprendentes, llegando a costar hasta 450 euros por paquete. Según el sindicato ACOD, se trata de una tendencia emergente que los guardias de prisión deben empezar a integrar en sus protocolos de vigilancia y seguridad.
Aunque las autoridades no han confirmado el contenido exacto de los envíos, no se descarta que ya se hayan introducido drogas en el recinto utilizando estos dispositivos aéreos.
Medidas de vigilancia en Hasselt
Para combatir el tráfico ilegal de drones, la policía de la zona de Limburg Regio Hoofdstad (LRH) ya ha implementado un sistema de detección avanzado desarrollado por la empresa Skeydrone. Este sistema permite monitorizar el espacio aéreo en un radio de 5 kilómetros, facilitando la identificación de la ruta de vuelo, la ubicación del dron y la posición del piloto.
La implementación de esta tecnología responde a la necesidad de proteger zonas restringidas, como la prisión y diversas áreas de no vuelo durante eventos masivos, evitando así actividades delictivas y vulneraciones a la privacidad de los ciudadanos.
