El centro de Dublín albergó durante décadas numerosos comercios e industrias vinculados a los subproductos del sacrificio animal, una actividad que se mantuvo vigente hasta la década de 1980. Entre los oficios presentes se encontraban los de hervidores de sangre, secadores de sangre, hervidores de huesos, fundidores de grasa, extractores de grasa, fundidores de sebo, fabricantes de cola, fabricantes de tamaño, fellmongers, curtidores, tratadores de cuero, hervidores de jabón, hervidores de tripas, raspadores de tripas y comerciantes de trapos, huesos y pieles sin curtir. Además, existían 46 mataderos privados distribuidos por toda la ciudad, lo que generó molestias en la Corporación de Dublín, que promovía activamente el uso del matadero municipal moderno. Mientras que en ciudades de América del Norte los mataderos y sus instalaciones fueron eliminados a principios del siglo XX debido a la percepción de sus residuos como un problema ambiental, en Dublín los defensores de los ideales de autosuficiencia económica de principios de los años 1930 consideraban a las industrias que aprovechaban los subproductos del sacrificio animal como señales de progreso.
La economía de sangre y vísceras de Dublín: el negocio oculto que impulsa la ciudad
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