El aumento de las temperaturas durante el verano está provocando un incremento significativo en los casos de cálculos renales e infecciones urinarias, según advierten médicos en Pune. La deshidratación, el exceso de sudoración y la ingesta insuficiente de líquidos son los principales factores que favorecen la concentración de la orina, lo que permite que minerales y sales se cristalicen y formen cálculos renales. Asimismo, esta misma deshidratación, combinada con una mala higiene, facilita la proliferación de bacterias en el tracto urinario, aumentando el riesgo de infecciones, especialmente en mujeres y adultos mayores.
Los síntomas más comunes incluyen dolor intenso en la zona lumbar o flank, sensación de ardor al orinar, urgencia frecuente para miccionar y, en algunos casos, fiebre. Mientras que los cálculos más pequeños pueden expulsarse de forma espontánea con analgésicos y un aumento en la ingesta de líquidos, los de mayor tamaño pueden obstruir el flujo urinario y requerir intervenciones como láser o cirugía mínimamente invasiva. Las infecciones urinarias, por su parte, suelen tratarse con antibióticos, reposo y una adecuada hidratación.
Los expertos destacan que mantener un buen equilibrio hídrico es esencial para proteger la salud renal durante los meses de calor. Beber suficiente agua a lo largo del día ayuda a diluir la orina y reduce tanto el riesgo de formación de cálculos como el de infecciones urinarias. Además, evitar la exposición prolongada al calor extremo y practicar buenas medidas de higiene personal son medidas preventivas clave.
