¿Por qué los fabricantes chinos de smartphones están avanzando rápidamente en el desarrollo de robots humanoides? Esa pregunta surge al observar dos escenarios muy diferentes pero conectados: por un lado, dentro de una fábrica de Xiaomi, su robot humanoide Cyber-One está aprendiendo a trabajar; por otro, otro robot humanoide desarrollado por Honor se prepara para correr una media maratón en Pekín. Esa contraste no es accidental. Revela dos estrategias distintas y un cambio estructural más amplio dentro de la industria.
En la superficie, esta ola de robots humanoides podría parecer una extensión natural del entusiasmo por la inteligencia artificial. Pero el trasfondo es, en realidad, financiero y estructural. El negocio de los smartphones, que durante años fue un motor confiable de crecimiento, está madurando. Los márgenes se están reduciendo, los costos de los componentes están aumentando y el espacio para innovaciones revolucionarias en los teléfonos se está estrechando. Como resultado, todos los grandes jugadores ahora buscan una segunda curva de crecimiento.
Para Honor, esa segunda curva está en la robótica de consumo. Sus robots están siendo posicionados para escenarios como compañía, asistencia en retail y interacción en el hogar. Su enfoque se basa en iteraciones rápidas, barreras bajas de entrada y retroalimentación temprana del mercado. Una aparición en una media maratón encaja perfectamente en esa estrategia: es visibilidad, validación y una señal de que el producto está avanzando hacia un uso real.
Por su parte, Xiaomi apuesta por un camino más industrial. Sus robots humanoides están siendo dirigidos hacia las fábricas, donde el nivel de exigencia es más alto, pero también lo es el potencial retorno. La automatización en la fabricación ofrece retornos medibles, pero solo si la confiabilidad se acerca a la perfección. Por eso, Xiaomi está prestando especial atención a detalles como la destreza de las manos robóticas y la tasa de éxito de cada tarea.
Estas dos rutas —una orientada al consumidor y otra al entorno industrial— pertenecen a una misma industria, pero no están solas. Huawei, por ejemplo, está construyendo una plataforma de IA encarnada que integra múltiples modelos para apoyar el desarrollo de robótica y ya está probando robots en entornos de servicios financieros. Vivo también ha establecido un laboratorio dedicado a la robótica, con foco en escenarios domésticos.
