Cromosomas adicionales podrían acelerar la propagación del cáncer
Un nuevo estudio revela que la inestabilidad cromosómica, un fenómeno en el que las células cancerosas adquieren cromosomas adicionales o pierden algunos, no solo contribuye al crecimiento del tumor, sino que también podría facilitar su propagación a otras partes del cuerpo. Los hallazgos, publicados en la revista Nature, ofrecen una perspectiva innovadora sobre cómo ciertos cambios genéticos influyen en la agresividad del cáncer.
Investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) analizaron muestras de tumores de pacientes con cáncer de mama, próstata y pulmón, entre otros tipos. Descubrieron que las células con mayor inestabilidad cromosómica mostraban una mayor capacidad para invadir tejidos cercanos y formar metástasis, el proceso por el cual el cáncer se disemina a órganos distantes.
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El equipo, liderado por el doctor Jason Sheltzer, profesor asistente de cirugía en la UCSF, explicó que estos cromosomas adicionales no son meros «pasajeros» en el proceso canceroso, sino que podrían actuar como «aceleradores» de la enfermedad. «Observamos que las células con más cromosomas de lo normal desarrollaban características asociadas a una mayor malignidad, como la capacidad de migrar y resistir tratamientos», señaló Sheltzer.
Uno de los mecanismos clave identificados fue la alteración en la expresión de genes relacionados con la reparación del ADN y la respuesta inflamatoria. Estas modificaciones permiten que las células cancerosas sobrevivan en entornos hostiles y evadan el sistema inmunológico, dos factores críticos para la metástasis.
El estudio también destacó diferencias entre tipos de cáncer. Por ejemplo, en el cáncer de próstata, la pérdida del cromosoma Y —un fenómeno conocido como LOY (Loss of Y)— se asoció con un peor pronóstico. Aunque el cromosoma Y contiene pocos genes, su ausencia parece afectar procesos celulares que favorecen la progresión del tumor.
Implicaciones para el tratamiento
Los resultados abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas. Si la inestabilidad cromosómica es un motor de la metástasis, los fármacos que estabilicen el número de cromosomas en las células cancerosas podrían ser una opción prometedora. «Estamos explorando compuestos que reduzcan esta inestabilidad y, con ello, frenen la propagación del cáncer», indicó Sheltzer.
Sin embargo, los expertos advierten que aún queda mucho por investigar. No todos los tumores con inestabilidad cromosómica se comportan igual, y algunos podrían incluso volverse más sensibles a ciertos tratamientos. «Es un equilibrio delicado», comentó la doctora Christina Curtis, coautora del estudio y profesora de medicina en Stanford. «Necesitamos entender mejor qué tipos de inestabilidad son perjudiciales y cuáles podrían ser aprovechados en beneficio del paciente».
¿Qué significa esto para los pacientes?
Para las personas diagnosticadas con cáncer, estos hallazgos subrayan la importancia de los análisis genéticos avanzados. Identificar patrones de inestabilidad cromosómica en un tumor podría ayudar a los médicos a predecir su agresividad y personalizar el tratamiento. «No se trata solo de saber si hay cáncer, sino de entender cómo se comporta a nivel molecular», explicó Sheltzer.

El estudio también refuerza la idea de que el cáncer es una enfermedad dinámica, en la que las células evolucionan constantemente. Esto plantea desafíos, pero también oportunidades para desarrollar terapias más efectivas y menos invasivas.
Mientras la investigación avanza, los científicos hacen un llamado a la cautela. Aunque los resultados son alentadores, aún se necesitan ensayos clínicos para confirmar si las estrategias basadas en la inestabilidad cromosómica pueden traducirse en beneficios reales para los pacientes.
