El escenario global se ha sumido en una crisis multidimensional tras el inicio de los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero. Lo que comenzó como una operación estratégica ha derivado en un conflicto que hoy afecta la seguridad alimentaria, el suministro energético y la estabilidad económica en múltiples continentes.
Escalada militar y costo humano
Bajo la denominación de Operación Epic Fury, las fuerzas estadounidenses han desplegado un arsenal masivo. Se reporta el lanzamiento de más de 1,000 misiles Tomahawk —con un costo unitario de entre 2 y 4 millones de dólares—, incluyendo acciones ejecutadas por el destructor guiado por misiles USS Thomas Hudner el 1 de marzo.

El conflicto ha dejado huellas profundas en la región y más allá. En Teherán, diversos ataques aéreos han impactado edificios residenciales en barrios como Khani Abad, mientras que en Iraq y Kuwait se han registrado ataques con drones contra instalaciones de almacenamiento de combustible, como las ocurridas en Erbil y Ciudad de Kuwait.
El costo humano ya es tangible. El 9 de marzo, Estados Unidos recibió los restos del sargento Benjamin N. Pennington, de 26 años, quien falleció tras un ataque iraní en la Base Aérea del Príncipe Sultan, en Arabia Saudita. Simultáneamente, Irán y sus aliados han respondido lanzando miles de drones y misiles hacia países vecinos, incluyendo ataques sobre el norte de Israel.
El estrangulamiento energético y el caos en las gasolineras
La economía mundial ha sentido el golpe debido al control de Irán sobre el Estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital. Este bloqueo ha provocado que los precios del combustible se disparen, generando situaciones críticas en diversos países:
- Europa: En Bristol, Inglaterra, estaciones de servicio como Sainsbury’s reportaron agotamiento de combustible sin plomo. En Dublín, Irlanda, convoyes de tractores y camiones bloquearon calles principales en protesta por el alza de precios.
- Asia: Pakistán ha implementado cortes de electricidad nocturnos de dos horas para gestionar los costos energéticos, mientras que en Bangladesh se han registrado compras de pánico en las gasolineras de Dhaka. En Nepal, el Estado ha tenido que racionar el gas doméstico.
- África y otras regiones: En Nairobi, Kenia, se han producido detenciones durante protestas contra el aumento del combustible. En Filipinas, grupos de transporte realizaron huelgas nacionales en Manila exigiendo la eliminación del IVA y los impuestos selectivos al combustible.
Incluso en Estados Unidos, el impacto es severo. En California, el petrolero New Corolla, cargado en Iraq el 24 de febrero, representó uno de los últimos envíos de crudo del Medio Oriente antes de que las restricciones hicieran casi imposible la llegada de nuevos cargamentos.
Amenaza a la seguridad alimentaria global
La guerra ha provocado un «doble choque de suministro» que afecta gravemente la agricultura. El encarecimiento del combustible y los fertilizantes provenientes del Medio Oriente ha puesto en riesgo las temporadas de siembra.
En Estados Unidos, agricultores de Iowa y Connecticut ya enfrentan costos prohibitivos. Bill Collins, propietario de Fairfairweather Growers en Connecticut, señaló que su granja ha decidido reducir la producción en un 20% para intentar mantener márgenes de beneficio mínimos.
La situación es aún más alarmante en Asia, especialmente en regiones productoras de arroz como Tailandia, Vietnam y Filipinas. El Programa Mundial de Alimentos ha advertido que este conflicto podría empujar a 45 millones de personas adicionales hacia la inseguridad alimentaria en esta densamente poblada región.
Impacto en el comercio, el turismo y la aviación
El efecto dominó ha alcanzado sectores inesperados. En China, las fábricas de accesorios plásticos en Dongguan han visto aumentar sus costos de producción. En Alemania, los consumidores en Múnich enfrentan precios más altos en los supermercados debido al costo de la energía y los fertilizantes.

El transporte aéreo sufrió un colapso inmediato con la clausura total del espacio aéreo sobre Irán, Iraq y Jordania, además de zonas restringidas en Qatar y Emiratos Árabes Unidos, dejando a cientos de miles de pasajeros varados en aeropuertos como el de Cracovia, Polonia.
Finalmente, el turismo ha sufrido un desplome. En Jordania, el flujo de visitantes a la ciudad de Petra cayó drásticamente: tras iniciar el año con 112,000 turistas en los primeros dos meses, las cifras de marzo y abril descendieron a un rango de entre 28,000 y 30,000 visitantes, según Adnan Al-Sawair, presidente de la autoridad de turismo de Petra.
