La nueva era de la programación: cómo una mujer de 73 años aprendió a crear su propia web con IA
Carol Merlo, una coach de emprendimiento de 73 años residente en Dallas, ha dado un giro a su relación con la tecnología. Cansada de las limitaciones y los costes crecientes de plataformas como Weebly o Wix, decidió tomar las riendas de su presencia digital. Para lograrlo, recurrió a su hijo, Kevin Masterson, un mentor de inteligencia artificial de 41 años, quien le enseñó a utilizar Claude Code mediante una técnica conocida como «vibe coding».
La experiencia, relatada a través de una conversación entre ambos, destaca cómo la inteligencia artificial ha derribado las barreras técnicas que antes impedían a Merlo construir sus propios sitios web. «Lo que Kevin me enseñó es que no hay límites. Todo lo que puedo imaginar, puedo pedirle a Claude Code que lo haga por mí. Ya no estoy limitada por el conocimiento; ahora solo estoy limitada por mi imaginación», comenta Merlo.

Kevin Masterson, quien comenzó a profundizar en el vibe coding hace aproximadamente un año, vio en su madre la oportunidad perfecta para aplicar esta metodología. «Le pregunté si quería aprender a hacerlo ella misma. Yo no iba a tocar el teclado, solo le daría instrucciones», explica Masterson. El proceso, que comenzó con sesiones presenciales y un acompañamiento estructurado, permitió a Merlo superar el miedo inicial a cometer errores. «A veces, treinta segundos pueden ahorrarle una hora de dolor de cabeza», señala su hijo.
Para Merlo, acostumbrada a un entorno académico donde las palabras son la herramienta principal, el cambio hacia una interfaz basada en lenguaje resultó ser una evolución natural. A pesar de los desafíos iniciales con la terminología técnica —como el significado de siglas tipo «CLI»—, la emprendedora logró desarrollar su propio sistema de aprendizaje mediante documentos de referencia. «He pasado de pagar plataformas costosas a gestionar mi propio espacio por 9,99 dólares al mes», añade, destacando la libertad de no depender de subidas de tarifas inesperadas.
Aunque actualmente su sitio web se encuentra en una fase funcional y básica, Merlo ya trabaja en perfeccionarlo. «Es genial, simplemente no es sofisticado todavía. Estoy en ello», concluye.
Esta historia subraya cómo la barrera de entrada a la programación está cambiando, permitiendo que personas sin formación previa en código puedan materializar sus proyectos digitales mediante el uso de herramientas de lenguaje natural, siempre que cuenten con la guía y la paciencia necesarias para explorar esta nueva frontera tecnológica.
