El fenómeno de las misteriosas puertas de los Backrooms — inspirado en la película homónima de A24 dirigida por Kane Parsons, el director más joven en la historia de la productora — ha trascendido la ficción para convertirse en un fenómeno viral en Vancouver. En los últimos días, usuarios de redes sociales han reportado el aparecimiento de marcos de puertas idénticos a los descritos en la cinta, generando un debate entre quienes los ven como un arte callejano intrigante y quienes los interpretan como una señal de algo más siniestro.
¿Qué hay detrás de las puertas que «no deberían estar ahí»?
La película Backrooms, estrenada en 2026, cuenta la historia de una paciente que desaparece tras cruzar una puerta en el sótano de una exposición de muebles, llevándola a un laberinto de oficinas abandonadas conocido como «los Backrooms». Según filtraciones recientes, la trama — que ya de por sí es perturbadora — ha sido revelada en su totalidad en línea, profundizando el misterio. Parsons, quien asumió el proyecto a los 24 años, ha hablado sobre cómo la idea surgió de su fascinación por los espacios liminales y lo desconocido, pero el fenómeno real en Vancouver parece haber tomado vida propia.


Testigos en la ciudad canadiense han compartido fotos de marcos de puertas sin función aparente, pintados de blanco y con un diseño minimalista que coincide con los descripciones de la película. Algunos sugieren que podrían ser una instalación artística, mientras que otros, influidos por el éxito del filme, especulan con conexiones más oscuras. «Es como si alguien estuviera jugando con nuestra percepción de la realidad», comentó un usuario en redes, cuya publicación se ha vuelto viral.
El director más joven de A24 y el legado de Backrooms
Kane Parsons no solo ha dejado su huella como creador de Backrooms, sino que también ha marcado un hito en Hollywood al convertirse en el director más joven en ser contratado por A24. La productora, conocida por su apuesta por cine independiente y de culto, ha respaldado el proyecto desde sus inicios, apostando por una narrativa que mezcla terror psicológico con elementos de ciencia ficción. La película, de 111 minutos, ha sido aclamada por su atmósfera opresiva y su capacidad para generar inquietud sin recurrir a efectos visuales excesivos.

Mientras tanto, el estreno teatral de Backrooms en cines como The Park Theatre en Vancouver ha coincidido con el auge de las puertas misteriosas. Funciones programadas hasta principios de junio — incluyendo proyecciones en horarios nocturnos — han visto un aumento en la asistencia, con espectadores que buscan vivir la experiencia «en primera persona». La sinopsis oficial describe el filme como «una exploración del miedo a lo desconocido», frase que ahora resuena con fuerza en las calles de la ciudad.
El tráiler oficial de Backrooms, disponible en plataformas digitales, ha acumulado millones de reproducciones en menos de una semana, consolidando el interés global por el fenómeno. Mientras los expertos en cultura pop analizan si se trata de un caso de cross-pollination entre cine y realidad, lo cierto es que las puertas siguen apareciendo… Y nadie sabe exactamente por qué.
¿Arte urbano o portal a otra dimensión?
En redes sociales, el hashtag #BackroomsDoors ha tendido a dominar las conversaciones. Algunos creadores de contenido han replicado los marcos en sus propias ubicaciones, mientras que otros los han eliminado rápidamente, alegando «molestias» o «sensación de ser observados». La ambigüedad del mensaje — ¿es una broma, una advertencia o simplemente un guiño a los fans? — ha alimentado la especulación.
Lo que sí es claro es que Backrooms ha logrado algo que pocas películas logran: trascender su formato para convertirse en un fenómeno cultural que desafía los límites entre lo ficticio y lo real. Mientras el equipo de Parsons y A24 observan con curiosidad — y quizá un poco de nerviosismo — cómo su creación cobra vida fuera de la pantalla, una pregunta persiste: ¿cuántas puertas más aparecerán antes de que alguien decida cruzar el umbral?
