El director y guionista John Carney, reconocido por crear atmósferas encantadoras en Dublín con películas como Once y Sing Street, regresa al cine con Power Ballad. En esta ocasión, Carney, quien coescribió el guion junto a Peter McDonald, explora nuevamente el poder transformador de la música, aunque con un matiz más melancólico y crítico.
La historia sigue a Rick, interpretado por Paul Rudd, un músico originario de Kansas que se estableció en Dublín hace 15 años tras enamorarse de una joven irlandesa. Rick ha construido una vida estable y acogedora junto a su esposa, Rachel (Marcella Plunkett), y su inteligente hija adolescente, Aja (Beth Fallon). Profesionalmente, Rick es el carismático líder de Bride & Groove, una exitosa banda especializada en bodas que ejecuta con maestría versiones de temas como “Celebration” de Kool & the Gang o “The Boys Are Back in Town” de Thin Lizzy.
A pesar de su éxito local y su vida familiar, Rick aún conserva el anhelo de alcanzar un sueño más grande en el rock ‘n’ roll. Este deseo converge con la llegada de Danny (Nick Jonas), una antigua estrella de una popular boy band cuya carrera como solista ha empezado a flaquear. Durante una boda en una finca exclusiva, ambos músicos coinciden y entablan una amistad basada en el intercambio de consejos sobre composición.
En un momento de confianza, Rick comparte con Danny una canción en la que ha trabajado durante años pero que no lograba perfeccionar. Sin embargo, la cordialidad se transforma en traición meses después, cuando Danny, ya de regreso en Los Ángeles, lanza la canción como propia, convirtiéndola en un éxito instantáneo.
El núcleo de Power Ballad se centra en la lucha de Rick por recuperar su obra, un proceso marcado por la frustración, la humillación y un incidente que llega a poner en peligro a su familia. A través de este conflicto, la película profundiza en el desencanto de la mediana edad y la vulnerabilidad del artista.
En cuanto a las interpretaciones, destaca la química de los protagonistas. Nick Jonas proyecta el atractivo y la sofisticación de una estrella pop, mientras que Paul Rudd aporta su característica frescura, matizada aquí por una profunda sensación de pérdida. Un momento clave de la cinta ocurre cuando Aja, la hija de Rick, le advierte que las canciones de amor tradicionales ya no interesan a las mujeres jóvenes, quienes ahora encuentran más atractivo el concepto de la «venganza».

Aunque la película ofrece un cierre donde las cosas se solucionan, la obra deja una reflexión amarga sobre la fragilidad de la creatividad humana. En un contexto donde la inventiva comienza a ser comoditizada, Power Ballad plantea la premisa horrorosa de que una idea nutrida durante años puede ser arrebatada en un instante por alguien con más poder, sugiriendo que, a veces, el final feliz es una fantasía difícil de sostener.
