Aunque las cifras indican una disminución en el número de casos de dengue entre los ciudadanos neerlandeses, la experiencia de Mai Lin sirve como un recordatorio crítico sobre la severidad que puede alcanzar esta enfermedad viral.
Para Lin, el dengue no es solo una estadística, sino una vivencia marcada por la gravedad de los síntomas. Al recordar su proceso de hospitalización, describió el estado crítico en el que se encontraba: «Ik werd lijkbleek binnengebracht» (Me trajeron pálida como un cadáver), una frase que subraya la intensidad del cuadro clínico que enfrentó.
Este testimonio personal pone de relieve que, independientemente de las tendencias generales en las tasas de contagio, el riesgo de padecer complicaciones severas sigue siendo una realidad para quienes contraen el virus. La experiencia de pacientes como Lin destaca la importancia de no subestimar esta enfermedad, incluso en contextos donde la incidencia parece estar descendiendo.
