La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte sobre el aumento de prácticas extremas en la pérdida de peso, como dietas de una sola comida al día, eliminación casi total de grasas o regímenes de bajo contenido en carbohidratos combinados con ejercicio excesivo. Según expertos en nutrición, estos métodos no solo carecen de respaldo científico, sino que pueden generar graves riesgos para la salud.
¿Por qué estas tendencias son peligrosas?
Nutricionistas consultados por Notiulti.com señalan que reducir drásticamente las calorías o eliminar grupos alimenticios enteros —como las grasas saludables— altera el metabolismo y puede provocar déficits nutricionales. «El cuerpo necesita grasas esenciales, carbohidratos complejos y proteínas para funcionar correctamente», explica la doctora Laura Mendoza, endocrinóloga de la Universidad de Chile. Además, el ejercicio en exceso sin supervisión médica aumenta el riesgo de lesiones musculares, fatiga crónica e incluso trastornos del ritmo cardíaco.

¿Qué riesgos específicos conllevan?
Según datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), las dietas restrictivas prolongadas están vinculadas a:
- Pérdida de masa muscular en lugar de grasa.
- Descompensación electrolítica (bajo potasio, sodio o magnesio).
- Aumento del cortisol, la hormona del estrés, que frena la quema de grasa.
- Posible desarrollo de trastornos alimenticios como anorexia o bulimia.
La doctora Mendoza añade que estos métodos suelen generar un efecto rebote: «El cuerpo, al recibir menos nutrientes, entra en modo de ahorro energético, haciendo que el peso perdido se recupere con facilidad y, en algunos casos, con mayor rapidez».
¿Existen alternativas seguras para bajar de peso?
La OMS recomienda un enfoque equilibrado: reducir calorías de forma gradual (300–500 kcal menos al día), priorizar alimentos nutritivos y combinar con actividad física moderada. «Lo ideal es perder entre 0.5 y 1 kg por semana para evitar daños metabólicos», advierte la SEEN. Dietas como la mediterránea —rica en vegetales, frutas, proteínas magras y grasas saludables— han demostrado ser efectivas sin riesgos para la salud.
Si el objetivo es perder peso de manera saludable, los especialistas coinciden en que lo primero es consultar a un profesional. «No hay atajos», insiste la doctora Mendoza. «La paciencia y la constancia son clave para cambios duraderos».
