Un estudio reciente publicado en JAMA Network Open cuestiona la idea de que una fuerza de agarre débil pueda predecir de forma independiente el riesgo de cáncer de próstata. Según los investigadores, liderados por el profesor Andrew Hyppönen de la Universidad de South Australia, esta asociación no se mantiene cuando se controlan otros factores de riesgo conocidos, como la edad, el índice de masa corporal (IMC) o antecedentes familiares.
¿Por qué este hallazgo es relevante?
Durante años, la fuerza de agarre —medida comúnmente con dinamómetros— se ha estudiado como un marcador indirecto de salud general, vinculado a enfermedades cardiovasculares, diabetes e incluso mortalidad prematura. Sin embargo, este nuevo análisis, basado en datos de más de 300.000 hombres del Biobanco del Reino Unido, sugiere que su relación con el cáncer de próstata podría ser menos directa de lo que se creía.
Los autores aclararon que, aunque una fuerza de agarre débil puede reflejar un estado de salud deteriorado —como pérdida de masa muscular o inflamación—, esto no implica una causalidad directa con el cáncer de próstata. «La debilidad en la fuerza de agarre podría ser un síntoma de otros problemas subyacentes, pero no un predictor independiente», explicó Hyppönen en declaraciones a News-Medical.
¿Qué dice la ciencia hasta ahora?
Anteriormente, estudios observacionales —como los publicados en The Journal of Urology— habían sugerido una posible correlación entre baja fuerza de agarre y mayor riesgo de cáncer de próstata. Sin embargo, estos trabajos no ajustaban variables como el estilo de vida, la actividad física o el acceso a servicios de salud, factores que podrían influir en ambos aspectos.

El nuevo estudio, en cambio, aplicó un modelo estadístico más robusto para aislar el efecto de la fuerza de agarre. Los resultados mostraron que, tras controlar estos factores, la asociación desaparecía. «Esto no significa que la fuerza de agarre no sea importante, sino que su relación con el cáncer de próstata podría ser mediada por otros mecanismos», añadió el equipo.
¿Debe preocuparse quien tiene fuerza de agarre débil?
Los expertos consultados por News-Medical coincidieron en que los hallazgos no deben interpretarse como un «cheque en blanco» para descuidar la salud muscular. «Una fuerza de agarre débil sigue siendo un indicador de fragilidad física y, en algunos casos, de mayor riesgo de enfermedades crónicas», advirtió la doctora Sarah Berry, oncóloga del Institute of Cancer Research de Londres.
Berry recomendó mantener un enfoque equilibrado: «Si alguien nota una pérdida de fuerza, es crucial investigar las causas —desde deficiencias nutricionales hasta condiciones como la sarcopenia— y actuar en consecuencia. Pero este estudio refuerza que no debe usarse como prueba única para evaluar el riesgo de cáncer de próstata».
¿Qué sigue en la investigación?
Los autores del estudio señalaron que planean profundizar en cómo otros marcadores de fragilidad física —como la velocidad de la marcha o la resistencia— podrían relacionarse con el cáncer de próstata. «Queremos entender si hay perfiles específicos de salud muscular que sí estén asociados a mayor riesgo», comentó Hyppönen.

Mientras tanto, los profesionales de la salud insisten en que las pruebas de detección temprana —como el antígeno prostático específico (PSA)— siguen siendo la herramienta más confiable para identificar el cáncer de próstata, especialmente en hombres mayores de 50 años o con antecedentes familiares.
El artículo original, titulado «Association of Handgrip Strength With Prostate Cancer Risk», fue publicado el 15 de marzo de 2024 en JAMA Network Open y puede consultarse aquí (enlace a la versión completa).
Nota: Este estudio no descarta que otros factores de riesgo, como la genética o la exposición a toxinas, sigan siendo determinantes en el desarrollo de cáncer de próstata.
