Investigaciones arqueológicas realizadas en el sitio de Tiwanaku, en Bolivia, revelan que los antiguos habitantes enterraban a sus perros domésticos junto a sus viviendas, mucho antes de que estos animales fueran considerados símbolos de estatus social. Según los hallazgos publicados en Phys.org, este vínculo temprano sugiere una relación de compañía que desafía las nociones previas sobre la domesticación en esta civilización precolombina.
¿Qué revela el entierro de perros en Tiwanaku?
El estudio indica que los perros no solo compartían el espacio vital con los humanos, sino que recibían un trato funerario que refleja un estatus emocional significativo. A diferencia de eras posteriores, donde la posesión de ciertas razas o animales exóticos funcionaba como una demostración de poder, en este periodo temprano, el entierro junto a las casas subraya un rol doméstico y afectivo. Los investigadores señalan que estos animales eran considerados compañeros, integrándose plenamente en el entorno familiar cotidiano de la población de Tiwanaku.

La evolución del estatus del perro en la sociedad antigua
Históricamente, la percepción de los perros ha transitado desde la utilidad práctica y la compañía hasta convertirse en marcadores de clase. Los datos analizados sugieren que la práctica de enterrar a estos animales cerca de las residencias precedió a la etapa en la que los cánidos comenzaron a ser utilizados como herramientas de distinción social. Esta distinción es fundamental para comprender cómo la cultura Tiwanaku valoraba a sus mascotas antes de que la jerarquización social alterara radicalmente la forma en que se interactuaba con el mundo animal.
Importancia del hallazgo para la arqueología
Este descubrimiento permite a los expertos reevaluar las estructuras sociales de Tiwanaku mediante el estudio de sus prácticas funerarias no humanas. Al identificar que el entierro doméstico era una norma establecida, los arqueólogos pueden establecer una línea temporal más clara sobre cómo evolucionó el vínculo entre humanos y animales en los Andes. El hallazgo destaca la importancia de los contextos arqueológicos locales, donde la disposición de los restos proporciona información directa sobre los valores y las prioridades de una sociedad antigua, alejándose de las interpretaciones que los ven únicamente como posesiones materiales.
