¿Qué debate reavivó la cumbre climática en Londres con más de 1.300 eventos?
Más de 1.300 reuniones, paneles y encuentros con líderes mundiales, ministros y financieros convergieron esta semana en Londres para replantear un interrogante clave: ¿sigue siendo relevante el circuito global de las COP como mecanismo para impulsar acuerdos climáticos vinculantes?

La capital británica albergó durante tres días el Climate and Development Ministerial (CDM), un foro paralelo a la Cumbre del Clima (COP28), donde delegaciones de 120 países discutieron financiamiento climático, adaptación y la urgencia de cumplir los compromisos del Acuerdo de París. Según fuentes oficiales del evento, la asistencia superó las expectativas iniciales, con una participación récord de bancos de desarrollo y fondos verdes, aunque sin avances concretos en metas cuantificables.
¿Por qué Londres y no otra sede?
La elección de Londres como sede no fue casual. El Reino Unido, como presidente del G7, buscó capitalizar el momento post-CO28 para presionar por mayor transparencia en los flujos de financiación climática hacia países en desarrollo. «El CDM es una plataforma para traducir promesas en acción», declaró un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores británico, sin detallar plazos específicos. Sin embargo, analistas consultados por Notiulti señalan que la ausencia de un mecanismo de rendición de cuentas vinculante —como sí ocurrió en la COP26 de Glasgow— diluye el impacto de las declaraciones.
El evento coincidió con el informe anual del Climate Policy Initiative (CPI), que reveló un estancamiento en los fondos climáticos para 2024, con solo el 30% de los $100 mil millones anuales prometidos en 2009 por países desarrollados efectivamente canalizados. «Hay un desajuste entre el discurso y la realidad», advirtió el documento, citando casos como el de India, que exigió en el CDM que los compromisos se materialicen antes de la COP30 en 2025.
¿Qué falta para que el circuito climático funcione?
Tres ejes emergieron como puntos de fricción durante los debates en Londres:

- Financiamiento: Países como Egipto (anfitrión de la COP27) y Brasil criticaron la lentitud en la liberación de fondos para proyectos de adaptación, especialmente en África subsahariana. Según datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el 60% de los recursos anunciados en 2023 se destinó a mitigación (energías limpias), dejando solo el 15% para resiliencia climática.
- Participación privada: Aunque bancos como el World Bank y el European Investment Bank (EIB) anunciaron nuevos fondos —superando los $50 mil millones en compromisos—, organizaciones como Oxfam denunciaron que estos no cubren las necesidades de los países más vulnerables. «El sector privado no puede ser el único motor», declaró un representante de Oxfam en un panel, sin citar cifras específicas.
- Legitimidad de las COP: Líderes de pequeños estados insulares, como Tuvalu, cuestionaron en Londres la eficacia de las cumbres anuales si no generan acuerdos vinculantes. «Perdernos tres días en discusiones mientras el nivel del mar sube no es una solución», dijo un diplomático de la alianza Climate Vulnerable Forum (CVF), aunque no se especificó si esta declaración fue formal o extraoficial.
El CDM cerró sin un comunicado conjunto, pero fuentes cercanas al evento confirmaron que se acordó un «plan de acción» para revisar el progreso en la COP30, prevista para Belén (2025). Sin embargo, la falta de plazos concretos y la ausencia de sanciones por incumplimiento —como sí ocurrió con el Protocolo de Montreal para sustancias que agotan la capa de ozono— deja dudas sobre su impacto real.
Notiulti contactó a la presidencia del CDM para solicitar una evaluación de los resultados, pero no recibió respuesta antes del cierre de esta edición.
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