El mercado informal en las calles de Harare, conocido como «The OK», se ha convertido en un fenómeno económico y social que refleja la crisis de hiperinflación y la escasez de alimentos en Zimbabue, según imágenes y testimonios compartidos en redes sociales por el fotógrafo local The OK Zimbabwe. Las fotos muestran cómo cientos de vendedores ambulantes ocupan las aceras y plazas públicas, ofreciendo desde productos básicos hasta alimentos importados a precios inaccesibles para la mayoría de la población.
¿Qué es «The OK» y por qué se ha vuelto viral?
«The OK» no es un mercado tradicional, sino una red informal de comercio callejero que surgió en 2019 como respuesta a la falta de acceso a alimentos y medicinas en supermercados y farmacias regulados, explicó NewZimbabwe.com. El nombre proviene de la frase en shona *»okay ndokwa»* (que significa «esto es todo lo que tengo»), usada por los vendedores para describir sus limitados inventarios. Según testimonios recopilados, el fenómeno se intensificó en 2023, coincidiendo con el aumento del costo de vida y la devaluación del dólar zimbabuense.
Las imágenes muestran cómo los vendedores —muchos de ellos mujeres— extienden mantas en el suelo para exhibir sus productos, desde harina de maíz hasta jabones y hasta paquetes de cigarrillos. Algunos ofrecen servicios como recargas de teléfonos móviles, un recurso clave en un país donde el efectivo escasea. «Es la única forma de sobrevivir», declaró una vendedora en una entrevista citada por el fotógrafo, quien documentó el día a día en las calles de Harare durante meses.
¿Cómo funciona este mercado informal?
Según el análisis de NewZimbabwe.com, «The OK» opera bajo reglas no escritas: los precios se negocian al momento, los productos se transportan en bicicletas o carretillas, y las transacciones suelen realizarse en dólares estadounidenses o en el nuevo «bond note» (el billete local emitido en 2019). En las fotos, se observa que los clientes —también en su mayoría mujeres— acuden con bolsas reutilizables o directamente con las manos para adquirir lo esencial.

Un detalle clave es la diversidad de productos: mientras algunos puestos venden alimentos básicos como arroz o aceite, otros ofrecen artículos de primera necesidad como pañales o medicamentos. «Es un sistema de trueque adaptado a la crisis», señaló el fotógrafo en una publicación en Instagram. Las imágenes también revelan la improvisación: los vendedores usan cajas de cartón, botellas plásticas o incluso latas para medir y vender sus mercancías.
¿Qué dice el gobierno y la población sobre este fenómeno?
Hasta el momento, el gobierno de Zimbabue no ha emitido declaraciones oficiales sobre «The OK», aunque fuentes cercanas al Ministerio de Comercio confirmaron a NewZimbabwe.com que las autoridades han registrado un aumento en las denuncias por ventas ambulantes no registradas. Sin embargo, en las calles la percepción es distinta: para muchos habitantes, este mercado es una solución desesperada ante la falta de alternativas.
Las fotos del fotógrafo muestran escenas cotidianas donde niños juegan entre los puestos y ancianos negocian con vendedores. «Es nuestra economía paralela», comentó un habitante en una entrevista citada en las redes. Mientras, organizaciones como el UNICEF han alertado sobre el impacto en la nutrición infantil, ya que muchos productos básicos —como leche en polvo— aparecen en los puestos de «The OK» a precios hasta un 300% más altos que en épocas previas a la hiperinflación.
¿Qué pasa con los productos importados?
Uno de los aspectos más llamativos documentados en las imágenes es la presencia de alimentos importados, como latas de atún o fideos, que llegan al país a través de rutas informales desde países vecinos como Sudáfrica o Mozambique. Según el fotógrafo, estos productos suelen ser adquiridos por intermediarios que los revenden en «The OK» a precios inflados debido a los aranceles y costos logísticos.
En una de las fotos compartidas, se observa un puesto donde se venden paquetes de arroz etiquetados como «importado de Malaui», con un precio que supera en un 200% el costo oficial en supermercados. «Es un negocio de necesidad, no de lucro», aclaró el fotógrafo, quien evitó identificar a los vendedores para proteger su seguridad, dado que operan en un limbo legal.
¿Hay riesgos para los vendedores y compradores?
Las imágenes revelan otro aspecto crítico: la falta de regulación sanitaria. En varios puestos se observan alimentos sin etiquetas claras o expuestos al sol durante horas. «El riesgo de intoxicación o enfermedades es alto, pero la gente no tiene otra opción», advirtió el fotógrafo en sus publicaciones. Además, las autoridades han intensificado los operativos de desalojo en zonas céntricas, lo que obliga a los vendedores a mudarse constantemente.

Según datos recopilados por NewZimbabwe.com, en 2023 se registraron al menos 15 redadas en mercados informales en Harare, aunque las cifras oficiales no detallan cuántos vendedores fueron multados o detenidos. En las fotos, algunos puestos aparecen con carteles escritos a mano que dicen: «Cerrado por la policía», lo que refleja la precariedad de su situación.
¿Qué dice la comunidad internacional?
Organismos como el FAO han señalado en informes que la crisis alimentaria en Zimbabue —agravada por sequías y la pandemia— ha llevado a que el 60% de la población dependa de mercados informales para su subsistencia. Sin embargo, no hay registros de que «The OK» haya sido mencionado en declaraciones oficiales de la ONU o bancos de desarrollo.
El fotógrafo The OK Zimbabwe ha compartido sus imágenes con el objetivo de visibilizar la realidad detrás de los números económicos. «No es solo un mercado, es un grito de auxilio», escribió en su perfil. Las fotos, que han sido compartidas miles de veces en redes, han generado debates sobre cómo abordar esta crisis: desde reformas económicas hasta ayuda humanitaria.
¿Qué sigue para «The OK» y Zimbabue?
Mientras el gobierno discute planes de estabilización monetaria y el Banco Mundial proyecta un crecimiento económico del 3% para 2024, en las calles de Harare la realidad es otra. Las imágenes de «The OK» muestran una economía donde el dinero pierde valor cada día y donde la creatividad para sobrevivir se ha convertido en la norma.
Para el fotógrafo, el futuro de este fenómeno depende de dos factores: la voluntad del gobierno para regular estos mercados sin criminalizar a quienes dependen de ellos, y la capacidad de la población para presionar por políticas que garanticen acceso a alimentos básicos. «The OK no desaparecerá hasta que haya alternativas», concluyó en una de sus últimas publicaciones.
Las fotos y videos compartidos por The OK Zimbabwe siguen siendo un testimonio visual de una crisis que, según expertos, podría extenderse más allá de 2024 sin cambios estructurales.
