El Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social de China publicó el jueves un plan quinquenal que prioriza la estabilidad salarial y la creación de empleo frente a la disrupción tecnológica. Esta estrategia, que busca mitigar el impacto de la inteligencia artificial, contrasta con el enfoque de mercado aplicado en Estados Unidos.
Intervención gubernamental ante el avance de la inteligencia artificial
Mientras que en Estados Unidos las empresas han recurrido a la inteligencia artificial como justificación para ejecutar recortes de plantilla, el Gobierno chino ha optado por una regulación directa de los salarios.
El plan quinquenal establece la creación de empleo como la máxima prioridad, con el objetivo de adoptar un enfoque integral para gestionar cómo los entornos externos cambiantes y los avances de la IA afectan a la plantilla, priorizando las iniciativas de creación de empleo
. Esta medida responde a las preocupaciones sobre la brecha de ingresos entre zonas rurales y urbanas, la cual economistas locales temen que pueda profundizarse con la automatización.
Negociación colectiva y distribución salarial
El Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social ha delineado tres ejes principales para reformar la protección laboral. En primer lugar, se impulsa a las empresas privadas hacia la negociación colectiva, alejándose del modelo donde cada empleado negocia su salario de forma individual. En segundo lugar, el Estado se compromete a garantizar un crecimiento constante de los sueldos, canalizando los incrementos hacia los trabajadores de primera línea.

En el sector público, la política busca frenar remuneraciones consideradas desproporcionadas, vinculando el sueldo de manera más estricta a la cualificación técnica de los empleados. Huang Yiping, decano de la Escuela Nacional de Desarrollo de la Universidad de Pekín, ha señalado que la intervención estatal es vital porque, bajo las condiciones actuales, los beneficios de la productividad tecnológica no llegan al trabajador común.
«El capital captura una mayor parte de los beneficios derivados de la mejora de la productividad, ya que proviene de la tecnología en lugar de las habilidades individuales de los trabajadores. Por eso, incluso si la IA mejora la eficiencia de los trabajadores, la remuneración no ha crecido a la par.»
Huang Yiping, decano de la Escuela Nacional de Desarrollo de la Universidad de Pekín
Estrategia industrial y el desarrollo del caza J-36
La misma urgencia por asegurar la ventaja estratégica se observa en el sector de defensa. China ha demostrado avances significativos en la fabricación de armamento avanzado, como el caza furtivo J-36 de la Chengdu Aircraft Corporation.

La doctrina china, liderada por ingenieros como Yang Shuifeng del Instituto de Diseño de Aeronaves de Chengdu (CADI), rechaza los largos periodos de investigación teórica en favor de una optimización iterativa constante. Esta metodología se resume en la premisa: El equipo está hecho para ser usado
.
Diferencias en los ciclos de innovación
El contraste con las prácticas estadounidenses en el ámbito militar es notorio. Mientras China proyecta que sus modelos sin cola entren en servicio a principios de la década de 2030, el programa NGAD (F-47) de Estados Unidos, adjudicado a Boeing, no se espera hasta la década de 2040. Yang Shuifeng sostiene que la capacidad del equipo de investigación y desarrollo no puede empezar desde cero
, criticando la entrega de proyectos críticos a empresas sin experiencia previa.
Para Pekín, la velocidad de desarrollo funciona como un arma estratégica. El objetivo final, según Yang, es posiblemente lograr la victoria sin luchar
mediante la aceleración de los ciclos de decisión y ejecución, un enfoque que ahora parece extenderse desde la ingeniería aeronáutica hasta la gestión macroeconómica y laboral del país.
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