El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se reunió este martes en la Casa Blanca con el presidente Donald Trump en medio de crecientes tensiones sobre la guerra en Irán, las diferencias en la estrategia militar y el desgaste político mutuo a cinco meses de iniciado el conflicto.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, llegó a Washington para su octavo encuentro con Donald Trump en el Despacho Oval desde el regreso del mandatario estadounidense al poder, aunque en una posición de menor influencia que en citas anteriores, según apuntaron diversos análisis de la prensa internacional.
Una cumbre a puerta cerrada entre presiones políticas y desacuerdos estratégicos
La reunión a puerta cerrada en la Casa Blanca se prolongó durante casi una hora y media. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó el encuentro de positivo y productivo, mientras que Trump optó por describirlo en las redes sociales como una muy buena reunión donde se abordaron muchos temas importantes sin ofrecer mayores detalles adicionales, tal como informó apnews.com.
Ambos dirigentes se enfrentan a un escenario político complejo marcado por sus respectivas citas electorales y por el desgaste de una campaña militar contra Teherán que superó los cinco meses de duración. Mientras Netanyahu afronta un proceso electoral en su país con sondeos que reflejan un desgaste de su coalición de extrema derecha, Trump lidia con la presión interna para frenar un conflicto que ha encarecido los precios de los combustibles y generado turbulencias económicas de cara a los comicios de mitad de mandato en noviembre.
Divergencias sobre Irán y las tensiones en torno a la inteligencia compartida
Cinco meses después de que Washington y Tel Aviv lanzaran conjuntamente una campaña orientada al cambio de régimen en Irán, los objetivos iniciales de derrocar a los ayatolás o desmantelar por completo el programa nuclear no se han cumplido. El cierre del estrecho de Ormuz y la prolongación de las hostilidades han abierto brechas notables entre ambos aliados. De acuerdo con The Washington Post, la Casa Blanca muestra una frustración creciente en el Despacho Oval ante la prolongación de un conflicto que prometía una victoria rápida.
Acuerdos bilaterales paralelos y roces por la venta de armas a Turquía
El distanciamiento temporal también se ha visto alimentado por movimientos diplomáticos unilaterales de la administración estadounidense.
Un tono público de reconciliación frente a los ataques balísticos recientes
A pesar de las tensiones acumuladas y la disminución de las comunicaciones telefónicas diarias que caracterizaron el inicio de la contienda, la actitud pública de Netanyahu tras la cumbre fue de marcado entusiasmo. En un mensaje difundido en su cuenta de Instagram, el dirigente israelí destacó la participación de todo el equipo senior de la administración norteamericana, incluyendo al vicepresidente JD Vance.

Cuando digo excelente, no lo digo de una manera superficial. Una conversación con plena asociación, con apoyo mutuo, con una comprensión del objetivo común de garantizar que Irán no tenga armas nucleares, y otros objetivos también. Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel
En el plano militar, la fragilidad del escenario regional quedó patente el mismo martes. Según notificaron las fuerzas armadas estadounidenses, Irán disparó múltiples misiles balísticos contra posiciones de las fuerzas de Estados Unidos en Oriente Medio, un ataque que rompió de forma abrupta una tregua temporal y cuyas defensas antiaéreas lograron interceptar en su totalidad.
Tras los actos oficiales en la Casa Blanca, Netanyahu se desplazó junto a Trump y el vicepresidente Vance a las exequias del senador Lindsey Graham en la Catedral Nacional de Washington, donde mantuvo contactos con otros líderes internacionales presentes en la capital estadounidense, cerrando una jornada de intensa actividad diplomática en medio de la incertidumbre sobre el rumbo definitivo del conflicto en el Golfo.
Lectura relacionada
