Tras un mortal enfrentamiento en Cisjordania que dejó cuatro palestinos y dos israelíes muertos, colonos incendiaron dos mezquitas y propiedades, mientras el ejército israelí prepara una amplia operación antiterrorista. La violencia en los territorios ocupados alcanza máximos históricos desde 2023, con la condena internacional en aumento.
La tensión en Cisjordania ha escalado de manera drástica tras un violento episodio registrado en la aldea de Tell, al norte del territorio ocupado. El enfrentamiento, ocurrido a finales de julio de 2026, dejó un saldo de cuatro palestinos y dos israelíes muertos, entre ellos un guardia de seguridad de un asentamiento cercano, según los reportes confirmados por agencias y autoridades locales.
El Enfrentamiento en Tell y la Escalada Militar
El choque en Tell comenzó cuando un grupo de colonos ingresó a la localidad por la mañana, provocando la confrontación de los residentes locales que temían un ataque, de acuerdo con la información recabada por los medios y funcionarios palestinos. En medio del altercado, un residente desarmó a uno de los colonos y disparó, matando a Benayahu Mellet, un guardia de seguridad de 32 años.

Las fuerzas armadas respondieron abatiendo al hombre armado, aunque registros en video verificados por el propio ejército mostraron posteriormente disparos contra civiles palestinos que ya se encontraban en el suelo. Tras estos hechos, el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que Israel actuaría con fuerza, al tiempo que el jefe del ejército, Eyal Zamir, ordenó el despliegue de más tropas para rodear Tell y la vecina ciudad de Nablus.
Ataques Contra Mezquitas y Propiedades Agrícolas
En las horas posteriores al enfrentamiento mortal, la violencia perpetrada por colonos extremistas se extendió a otras localidades cisjordanas. Según funcionarios locales y agencias de noticias, grupos de colonos incendiaron dos mezquitas en construcción, además de vandalizar automóviles y destruir tierras agrícolas.

Los daños se extendieron también a las infraestructuras vitales y de sustento económico. En el sur de Belén, colonos destruyeron la principal línea eléctrica que abastece a la comunidad de al-Maniya, mientras que en Tulkarem destrozaron redes de protección en invernaderos agrícolas, según documentó el medio especializado en su cobertura regional. Asimismo, la gobernación de Jerusalén denunció la toma del manantial Ein Rawabi, un recurso hídrico fundamental para los pastores beduinos y sus rebaños.
El Trasfondo de la Violencia en los Territorios Ocupados
La expansión de los asentamientos y la creciente agresividad de los colonos han estado marcadas por un discurso político polarizador. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, ha defendido abiertamente en el pasado planes para consolidar el control israelí sobre el territorio y ha descrito la identidad palestina en términos despectivos, como documentó la cadena británica.
Por su parte, organismos internacionales han advertido sobre el acelerado deterioro de la seguridad. De acuerdo con cifras de las Naciones Unidas, los ataques perpetrados por colonos contra aldeas y tierras agrícolas han experimentado un repunte del 130 por ciento desde el inicio de la guerra en Gaza en octubre de 2023.
Las comunidades locales expresan una profunda sensación de desamparo ante la inacción de la fuerza ocupante y la parálisis de la diplomacia internacional. Mientras las operaciones militares del ejército israelí continúan intensificándose bajo el argumento de combatir el terrorismo, los residentes de las aldeas afectadas advierten que la presión sobre sus tierras y medios de subsistencia sigue aumentando sin contención visible.
Lectura relacionada
