El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha convocado una reunión de emergencia en Rabat tras la retirada de su propuesta de vender el 20% de una filial comercial. El proyecto generó un rechazo frontal de la UEFA, CONCACAF y la AFC, desatando una crisis institucional a siete meses de la reelección.
La presión sobre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha alcanzado un punto crítico tras el fracaso de su ambiciosa iniciativa financiera para crear una filial comercial encargada de gestionar los torneos del organismo. Ante este escenario de alta tensión política, el máximo dirigente del fútbol mundial ha citado de urgencia a la cúpula de la organización y a su personal directivo en Rabat, Marruecos.
La caída de la FIFA Forward Enterprise y el rechazo de las confederaciones
El plan original consistía en constituir la empresa FIFA Forward Enterprise (FFE) para centralizar los aspectos comerciales y operativos de las competiciones, contemplando la venta de un 20% de la entidad a inversores privados. La propuesta, filtrada inicialmente a través de publicaciones de la prensa británica, incluía además lazos financieros con entidades vinculadas al entorno familiar del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.
La respuesta de las confederaciones continentales fue inmediata y tajante. La UEFA, que agrupa a las federaciones europeas, amenazó abiertamente con boicotear todas las competiciones de la FIFA si el proyecto seguía adelante, una postura a la que también se sumaron la CONCACAF y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC). Ante la magnitud del cisma, Infantino dio marcha atrás y anunció la cancelación definitiva del proyecto, reconociendo indirectamente las profundas divisiones abiertas en el organismo.
La reunión de crisis en Rabat y el desgaste interno en la FIFA
En la reunión participan altos cargos del organismo, incluidos el secretario general Mattias Grafström, el director jurídico Emilio García Silvero, el jefe de gabinete Daniel O’Toole, el responsable de las federaciones miembro Elkhan Mammadov, la directora de Recursos Humanos Kimberly Morris, el director de medios Bryan Swanson y el director de comunicaciones David Farrelly.

Las consecuencias internas no se han hecho esperar. El asesor senior Carlos Cordeiro presentó su dimisión en protesta por la maniobra económica, mientras que el jefe de desarrollo global del fútbol, Arsène Wenger, se distanció públicamente del diseño de la propuesta.
En la misma línea, el secretario general Mattias Grafström envió un mensaje interno al personal del organismo describiendo la situación con dureza.
Grafström añadió que el personal se había visto sumido en medio de una agitación difícil de comprender y aceptar, al tiempo que prometió proteger a los trabajadores frente al actual contexto político.
La oposición de las federaciones y el pulso político hacia el congreso de marzo
El desgaste político ha provocado grietas profundas en el mapa de apoyos de Infantino. Federaciones tradicionales como las de Inglaterra y Gales han retirado formalmente su respaldo a una eventual reelección, y la UEFA explora vías reglamentarias para cuestionar el liderazgo del presidente suizo-italiano.
Entre las opciones que baraja el bloque opositor se encuentra la solicitud de una convocatoria extraordinaria o la presión mediante un boicot de gobernanza capaz de paralizar los órganos de decisión de la FIFA si no se rinden cuentas satisfactorias sobre la gestión del FFE y otros expedientes deportivos recientes.
Frente al rechazo de las potencias europeas y norteamericanas, Infantino mantiene importantes reductos de respaldo en otras regiones, especialmente en África —donde Marruecos coorganizará la Copa del Mundo de 2030— y entre asociaciones nacionales que históricamente se han beneficiado de los programas de financiación y de los incrementos presupuestarios impulsados por la presidencia actual.
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