El presidente Donald Trump criticó duramente a la fiscal federal Jeanine Pirro tras su decisión de retirar los cargos contra el exatleta olímpico David Hearn por los supuestos daños al estanque Reflecting Pool del Monumento a Lincoln, un enfrentamiento que expone profundas divisiones sobre una costosa remodelación defectuosa.
El conflicto político escaló de forma notable cuando el presidente Donald Trump reprochó públicamente a Jeanine Pirro, una fiscal federal para el Distrito de Columbia a quien él mismo designó y con quien mantiene una relación de décadas. La disputa judicial y política gira en torno a la responsabilidad por los graves desperfectos detectados en el emblemático estanque de la capital estadounidense tras una serie de obras apresuradas para las celebraciones patrias.
El sobreseimiento de los cargos contra David Hearn y el informe del Departamento del Interior
Según los registros judiciales aportados por la fiscalía tras recibir nueva documentación del Departamento del Interior, el deterioro del estanque no obedeció a actos vandálicos deliberados, sino a problemas estructurales derivados de una ejecución defectuosa y apresurada de la obra.

Las investigaciones demostraron que la empresa contratista encargada de impermeabilizar el fondo, Atlantic Industrial Coatings, cometió errores de aplicación. La compañía había obtenido un contrato directo por un valor de al menos 14,7 millones de dólares para revestir el estanque con un tono azul que emulara la bandera de Estados Unidos. Sin embargo, las deficiencias en el sellado provocaron que el revestimiento se despegara casi de inmediato y que fragmentos de material flotaran en el agua, acompañada de una proliferación de algas que arruinó la estética del lugar.
La acusación contra Davey Hearn nunca debió haberse presentado. Su desestimación hoy no borra el abuso de poder gubernamental al arrestar y acusar a un estadounidense patriótico que no hizo nada malo. La aproximación del gobierno fue ‘disparar primero y apuntar después’. El gobierno federal le debe una disculpa al señor Hearn. Steven Levin, abogado defensor de David Hearn, citado por NBC News
La reacción airada del presidente Trump y la defensa de la versión del vandalismo
Pese a las conclusiones expuestas por los fiscales de su propia administración y por los informes técnicos del Departamento del Interior, Trump rechazó de plano la retirada de los cargos y arremetió contra la fiscal federal. En declaraciones públicas realizadas desde el Despacho Oval, el mandatario afirmó que la fiscal federal «se acobardó» y se dobló como un paraguas frente a las exigencias de un juez federal al que tachó de excesivamente severo con el departamento de justicia.

En su plataforma digital Truth Social, el presidente insistió en que el incidente constituyó un caso puro de vandalismo y sugirió que existían grabaciones de videovigilancia que probaban cortes intencionales en el revestimiento mediante el uso de herramientas de corte. Paralelamente, el secretario del Interior, Doug Burgum, mantuvo la postura oficial de la dependencia al asegurar que la evidencia aportada demostraba que los vándalos habían causado daños reiterados al estanque y que se habían entregado todos los cronogramas solicitados a la fiscalía.
El impacto judicial sobre otros imputados y las posibles consecuencias legales
La decisión de la fiscalía de Washington D. C. no se limitó al caso de David Hearn.

Ante este escenario de rectificación judicial precipitada, legisladores como el senador republicano John Kennedy advirtieron sobre la vulnerabilidad del Estado ante posibles demandas. El senador señaló ante comités del Senado que el exatleta olímpico podría entablar una demanda contra el gobierno federal amparándose en la ley de reclamaciones por agravios federales, dado el carácter infundado que adquirió el proceso tras los hallazgos técnicos del propio gobierno.
Nuevas solicitudes de investigación sobre la independencia de los inspectores generales
El manejo administrativo del proyecto de renovación también provocó repercusiones legislativas en el Capitolio. Senadores demócratas solicitaron formalmente una investigación oficial al inspector general del Departamento del Interior para esclarecer qué sabían los funcionarios sobre las fallas de los recubrimientos y si existió un intento deliberado de ocultar pruebas a la fiscalía federal.
Esta petición parlamentaria coincide con crecientes cuestionamientos sobre la injerencia política en las oficinas de vigilancia interna tras la reorganización de inspectores federales al inicio del segundo mandato presidencial.
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