Ante una sequía severa que mantiene los embalses en niveles críticos, el gobierno de Puerto Rico comenzó a implementar un plan de racionamiento de agua por turnos que afecta a más de 180,000 hogares en la región de San Juan. La crisis hídrica coincide con registros históricos de escasez de precipitaciones y problemas crónicos de infraestructura.
La escasez de lluvias en el archipiélago caribeño alcanzó un punto crítico este verano. Según informes meteorológicos difundidos por la prensa, San Juan registró el mes de julio más seco desde que comenzaron los registros en 1899, con apenas 0.54 pulgadas de lluvia, lo que representa solo el nueve por ciento de lo habitual. Esta falta prolongada de precipitaciones obligó a las autoridades a activar un programa de interrupción programada del servicio.
El plan gubernamental establece cortes rotativos del suministro de agua potable. Unos 180,000 hogares en la capital y zonas colindantes comenzaron a sufrir suspensiones del servicio por periodos de 48 horas seguidas, alternadas con otras 48 horas de servicio, hasta que los principales embalses recuperen niveles operacionales seguros.
Impacto en los embalses y expansión de la sequía extrema en el sur
La situación hidrológica difiere según la zona geográfica, pero la sequía extrema se ha extendido con rapidez por la franja costera y sur del territorio. De acuerdo con los datos del Monitor de Sequía de los Estados Unidos publicados a principios de agosto, el nivel de sequía extrema —categoría D3— abarca al menos a 11 municipios del sur y suroeste, afectando a personas en distintas fases de escasez.

Entre las localidades golpeadas por la categoría D3 se encuentran Cabo Rojo, Lajas, Guánica, Yauco, Guayanilla, Peñuelas, Ponce, Juana Díaz, Santa Isabel, Coamo y Salinas. En paralelo, los embalses que abastecen el sistema público sufren descensos diarios considerables.
Jenniffer González-Colón, gobernadora de Puerto Rico, advirtió que rara vez habían visto sus embalses tan vacíos y que, si continuaban de ese modo, se quedarían sin agua.
Durante una conferencia de prensa, la gobernadora Jenniffer González-Colón confirmó la medida ante la falta de perspectivas de lluvias significativas a corto plazo.
Consecuencias económicas en la agricultura y el turismo regional
La prolongación de la sequía y la caída de los caudales subterráneos golpean con fuerza al sector primario de la isla. Informes no oficiales citados por la prensa local apuntan a una reducción del 69 por ciento en la producción de café debido a la falta de riego natural, además de mermas importantes en cultivos de pimientos y frutas en las zonas agrícolas del sur.

Los analistas financieros advierten que el impacto trasciende el sector agrícola y amenaza la estabilidad económica general de los territorios afectados. John Mousseau, vicepresidente ejecutivo de Cumberland Advisors, señaló que las autoridades del agua enfrentan costos operativos mucho más elevados al tener que recurrir a la importación de agua mediante camiones cisterna o al funcionamiento de plantas desalinizadoras.
Por su parte, Vicente Feliciano, presidente de la firma de consultoría Advantage Business Consulting, advirtió sobre las repercusiones a largo plazo que la escasez podría generar en la industria turística si los visitantes se alojan en propiedades de alquiler vacacional que carecen de servicio continuo de agua y emiten valoraciones negativas en las plataformas digitales.
Factores climáticos y fallas estructurales acumuladas
Los meteorólogos atribuyen el actual ciclo de escasez a la influencia del fenómeno de El Niño. Ernesto Morales, coordinador de avisos del Servicio Nacional de Meteorología en San Juan, recordó que episodios de sequía severa anteriores en Puerto Rico, registrados entre 2015 y 2016 así como entre 1995 y 1997, también coincidieron con fases intensas de este patrón climático en el océano Pacífico.

Sin embargo, los ciudadanos y expertos coinciden en que la gravedad de la crisis actual no responde exclusivamente a la meteorología. Organizaciones comunitarias y vecinos afectados denuncian que los problemas hídricos arrastran años de deterioro institucional, corrupción y falta de mantenimiento preventivo. Según estimaciones gubernamentales, más de la mitad del suministro total de agua se pierde antes de llegar a los hogares debido a filtraciones masivas en tuberías subterráneas agrietadas.
En San Juan, el malestar ciudadano se tradujo en protestas frente a las oficinas públicas. Dhara Rivera, organizadora comunitaria en un vecindario donde los grifos se secaron de forma intermitente durante el último año, relató la frustración cotidiana de los residentes que acumulan más de un centenar de días sin suministro continuo.
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