Canadá evalúa concesiones comerciales a Estados Unidos, incluido el fin de las restricciones provinciales al alcohol estadounidense, para evitar aranceles del 50 por ciento anunciados para el 19 de agosto de 2026. Mientras el primer ministro Mark Carney defiende las negociaciones constructivas, la oposición conservadora critica la estrategia por ceder terreno antes de llegar a la mesa de diálogo.
El gobierno canadiense sopesa nuevas medidas para calmar las tensiones comerciales con la administración de Donald Trump, según reveló una fuente familiarizada con las discusiones. Las posibles concesiones incluyen retirar las prohibiciones provinciales sobre las bebidas alcohólicas de origen estadounidense, en un intento por frenar un nuevo paquete de aranceles punitivos que amenaza con golpear una amplia gama de productos a mediados de agosto de 2026.
Las concesiones en juego y los aranceles de agosto de 2026
Las tensiones comerciales entre Washington y Ottawa se han intensificado tras la amenaza de aranceles del 50 por ciento sobre productos canadienses como el cemento, el vino y los bastones de hockey, programados para entrar en vigor el 19 de agosto de 2026. La administración estadounidense indicó que estas nuevas tarifas no estarían exentas bajo el marco del tratado comercial CUSMA.
A cambio de eliminar dichos gravámenes y de reducir los aranceles separados sobre el acero, el aluminio y la madera, Estados Unidos exige tener el derecho de primera opción para las exportaciones de energía y productos críticos, además de que Canadá levante sus prohibiciones a la venta de licores estadounidenses. Actualmente, todas las provincias canadienses mantienen vetos sobre el alcohol de ese país, con la única excepción de Alberta y Saskatchewan.
La postura del gobierno federal y la autonomía provincial
Frente a las presiones del presidente estadounidense Donald Trump, el primer ministro Mark Carney señaló que la decisión recae en cada jurisdicción provincial. Las medidas restrictivas al alcohol se adoptaron inicialmente como respuesta a los aranceles previos y a las amenazas contra la soberanía nacional.
Carney indicó que las provincias tomaron esas decisiones individualmente en respuesta a una serie de aranceles y amenazas a la soberanía, y que esas medidas han contado con el respaldo de los ciudadanos provinciales. Añadió que la decisión de cambiarlas será tomada primeramente por las provincias individualmente y solo debería adoptarse como parte de un acuerdo global, que es lo que trabajarán para lograr.
No obstante, la resistencia varía según la provincia. Por su parte, la oficina del ministro de Finanzas de Quebec ratificó que los productos estadounidenses continuarán fuera de los estantes de la red de tiendas estatales hasta que se alcance un acuerdo justo. Un portavoz gubernamental indicó que la venta de alcohol recae exclusivamente en el gobierno de Quebec.
Críticas de la oposición sobre la estrategia de negociación
La estrategia diplomática de Ottawa enfrenta cuestionamientos internos. El líder del Partido Conservador, Pierre Poilievre, recriminó al gobierno federal por hacer concesiones anticipadas antes de iniciar las conversaciones formales con Washington.
Poilievre indicó que no entiende la estrategia de hacer concesión tras concesión tras concesión antes de llegar siquiera a la mesa de negociaciones.
Poilievre argumentó que Carney debilita la posición negociadora de Canadá al aceptar por adelantado demandas estadounidenses como el aumento del gasto militar, la reducción de contramaranceles y la derogación de impuestos a los servicios digitales, en lugar de utilizar dichos puntos como moneda de cambio frente a los aranceles sectoriales sobre automóviles, acero, aluminio y madera.
Diálogo en Washington y el futuro de las relaciones bilaterales
En medio de estas fricciones, el ministro de Comercio Canadá-Estados Unidos, Dominic LeBlanc, y la negociadora jefa Janice Charette se desplazaron a Washington D.C. para mantener encuentros con funcionarios estadounidenses, tras reunirse la semana pasada con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.
A pesar de las críticas de la oposición y de la postura combativa de figuras provinciales como el primer ministro de Ontario, Doug Ford —quien calificó al mandatario estadounidense de «bully» —, Carney defendió el tono de su administración. Desde Toronto, el primer ministro subrayó que las conversaciones continúan siendo constructivas y que aún existe tiempo suficiente para avanzar hacia un entendimiento mutuo antes de que expiren los plazos fijados por la Casa Blanca.
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