La Unión Europea aprobó una profunda reforma del sistema de derechos de los pasajeros aéreos que transformará las normas sobre equipaje de mano, tarifas, viajes en familia y compensaciones a partir de 2027. El Consejo dio luz verde definitiva al texto el pasado 13 de julio de 2026.
Viajar en avión por el continente europeo experimentará cambios normativos de calado una vez que concluyan los plazos previstos de adaptación.
El Consejo de la Unión Europea y el calendario de aplicación hacia 2027
El camino institucional hacia esta reforma culminó en julio de 2026. El Parlamento Europeo aprobó el acuerdo el 7 de julio con un respaldo masivo de 646 votos a favor, 12 en contra y tres abstenciones. Pocos días después, el Consejo de la Unión Europea dio su aprobación definitiva el 13 de julio de 2026.
A pesar de la luz verde institucional, la normativa no se aplica de forma inmediata. El nuevo reglamento entrará en vigor veinte días después de su publicación en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE). A partir de ese hito, tanto los Estados miembros como las compañías aéreas dispondrán de un periodo transitorio de un año para adaptar sus procedimientos internos, plataformas de venta y políticas comerciales.
El equipaje de mano y la transparencia obligatoria en las tarifas
Uno de los aspectos que mayor expectación y confusión ha generado entre los viajeros es el relativo a las maletas de cabina. Conviene matizar las expectativas: la nueva legislación no obliga a las aerolíneas a regalar el uso de los maleteros superiores ni a permitir que cualquier trolley suba a bordo de manera gratuita en todas las tarifas. El derecho básico que queda garantizado sin coste adicional es el transporte de un objeto personal, como un bolso o una mochila pequeña, cuyas dimensiones máximas se fijan en 40 por 30 por 15 centímetros para que pueda colocarse bajo el asiento delantero.
Sin embargo, el cambio sustancial radica en la transparencia comercial. Las compañías deberán mostrar de forma visible y como primera opción en sus canales de internet una tarifa que incluya el equipaje de cabina. Las aerolíneas podrán seguir ofreciendo opciones más económicas para quienes viajen únicamente con el objeto personal, pero el viajero conocerá desde el principio el precio real de volar con su equipaje, evitando sorpresas desagradables al final del proceso de compra.
Protección para familias, menores de 14 años y pasajeros con movilidad reducida
Las familias que vuelen con menores experimentarán un alivio económico directo. Cuando un pasajero viaje acompañado de un menor de 14 años, las compañías no podrán cobrar suplementos para garantizar que ambos se sienten juntos. Esta práctica, que se había generalizado en el sector, obligaba a los padres a pagar un extra obligatorio si querían evitar la separación de sus hijos a bordo.

La misma protección reforzada se aplicará de forma estricta a los pasajeros con discapacidad, a las personas con movilidad reducida y a las mujeres embarazadas. Adicionalmente, las familias que viajen con un carrito para bebés tendrán prioridad en el embarque, con la posibilidad de entregarlo en la puerta de acceso a la aeronave y recuperarlo en ese mismo punto al finalizar el trayecto.
Reembolsos automáticos, plazos de reclamación y compensaciones económicas
Ante cancelaciones y retrasos graves, el nuevo marco agiliza los trámites administrativos. Si el pasajero opta por recuperar el dinero del billete en lugar de aceptar un transporte alternativo, el reembolso se efectuará de forma automática. Las compañías contarán con un plazo estricto de treinta días para abonar las cantidades o justificar la existencia de circunstancias extraordinarias ajenas a su control.

- 250 euros (aproximadamente 285 dólares) para vuelos de hasta 1.500 kilómetros.
- 400 euros (unos 456 dólares) para trayectos comunitarios más largos y rutas de entre 1.500 y 3.500 kilómetros.
- 600 euros (cerca de 684 dólares) para los recorridos de mayor distancia.
Asimismo, la normativa prohíbe explícitamente a las aerolíneas penalizar o denegar el embarque a los pasajeros que no hayan utilizado el vuelo de ida, e impide cobrar recargos por corregir pequeños errores tipográficos en el nombre del titular durante la reserva.
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