Al menos 239 personas han muerto y miles resultaron heridas tras un terremoto de magnitud 7.4 que sacudió el occidente de Colombia el lunes 10 de agosto de 2026. El sismo, con epicentro en el departamento de Chocó, es el más fuerte registrado en el país en el siglo XXI.
Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres
Las labores de rescate en el occidente colombiano continúan a contrarreloj tras el potente movimiento telúrico de magnitud 7.4 registrado el lunes a las 07:34 hora local. Según los datos consolidados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la cifra de personas fallecidas asciende a 239, mientras que los heridos suman 3,755 y 287 continúan desaparecidos. El temblor se originó a una profundidad de 107 kilómetros, con epicentro localizado aproximadamente a 5 kilómetros (3.1 millas) al este de la población de San José del Palmar, según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos. Posteriormente, un sismo secundario de magnitud 5.0 se registró a las 08:18 hora local, aproximadamente a 16 kilómetros al oeste de San José del Palmar, un municipio ubicado en el departamento de Chocó que cuenta con una población cercana a los 4,800 habitantes y se sitúa a 1,288 metros sobre el nivel del mar.

Impacto en 14 departamentos y daños masivos en infraestructura
El impacto del sismo ha alcanzado a 14 departamentos y 403 municipios del territorio nacional, de acuerdo con la Evaluación Situacional de Daños de la UNGRD. Entre las regiones afectadas se encuentran Valle del Cauca, Risaralda, Chocó, Caldas, Antioquia, Bolívar, Putumayo, Cundinamarca, Norte de Santander, Sucre, Tolima, Huila, Quindío y Cauca.
La emergencia ha afectado de manera directa a 24,324 familias, lo que equivale a 49,214 personas. En el plano material, el informe oficial señala que 9,215 viviendas quedaron completamente destruidas y otras 45,457 sufrieron diversos daños. Asimismo, las autoridades reportaron el colapso de 140 edificios, además de afectaciones en centros educativos y 530 centros de salud en toda la zona de influencia. El gobierno declaró una situación de desastre nacional para fortalecer la movilización y coordinación de las capacidades institucionales destinadas a atender la emergencia, mientras toneladas de ayuda de socios regionales comenzaron a llegar al país para asistir a las zonas afectadas.
Alejandro Eder y Abelardo de la Espriella
Operativos de rescate en Cali y Pereira y el desafío de los hospitales
Las tareas de búsqueda de las personas atrapadas bajo los escombros se concentran en las ciudades de Cali, Pereira, Manizales y Quibdo. Con más de 84 hospitales en la región occidental reportando daños, la presión sobre las instalaciones sanitarias que se mantienen en pie ha escalado de forma crítica para atender a los sobrevivientes que llegan en busca de asistencia médica.
En medio de la tragedia, equipos de rescate continuaron peinando los escombros de edificios derrumbados, carreteras combadas y vehículos aplastados. Las agencias de ayuda humanitaria consideran que las primeras 48 a 72 horas son cruciales para rescatar a los sobrevivientes con vida, un umbral que puede extenderse si los atrapados disponen de acceso a agua y alimentos.

Alejandro Eder, alcalde de Cali, indicó a través de CBS News que las próximas 20 horas son las más críticas para encontrar y rescatar a personas con vida, y añadió que cada minuto es vital.
El presidente Abelardo de la Espriella indicó el miércoles por la noche que al menos 265 personas habían fallecido en el sismo, y señaló que cerca de 500 personas figuraban como desaparecidas, mientras que bases de datos gestionadas por la sociedad civil situaban esa cifra por encima de 4,100. En total, más de 25,800 familias resultaron impactadas por el desastre, según detalló el mandatario en la capital del país, reiterando que los esfuerzos gubernamentales se centran en la localización de los desaparecidos.
Kit Miyamoto y Rodrigo León Loya
Desplazados en albergues y advertencias sismológicas

En la región cafetera y en otras zonas golpeadas por el temblor, los residentes han buscado resguardo y intentan auxiliar a sus familias para encontrar refugios seguros luego de que decenas de edificaciones colapsaran. Entre los afectados se encuentran relatos como el de Liliana, quien se encontraba en el quinto piso de un edificio en Colombia al momento del sismo y cuyo inmueble resultó con grietas peligrosas, según relató su hija Paula Favre desde San Jose tras recibir una llamada telefónica la mañana del lunes.
La magnitud de la catástrofe también ha movilizado a expertos internacionales como el doctor Kit Miyamoto, ingeniero estructural y comisionado de Seguridad Sísmica de California, quien se encontraba en Venezuela colaborando en las labores de recuperación tras un terremoto y viajó a Colombia para ayudar a determinar si los edificios y viviendas dañadas son seguros para su ocupación.
Rodrigo León Loya, profesor de geociencias de la Universidad de los Andes, señaló a través de CBS News que hay que recordar que Colombia está llena de fallas geológicas activas, y apuntó que la cuestión no es si puede volver a suceder, sino más bien cuándo ocurrirá un terremoto de magnitud similar en otra de las fuentes sísmicas de Colombia.
Mientras tanto, comunidades y organizaciones locales continúan movilizando apoyos e iniciativas de solidaridad coordinadas para auxiliar a los damnificados en las zonas más afectadas por la tragedia que continúa impactando al occidente colombiano.
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