Un fósil de cynodont hallado en Argentina y fechado hace 236 millones de años revela una línea neonatal en sus huesos. La evidencia sugiere que el género Chiniquodon theotonicus daba a luz a crías vivas, adelantando la llegada de la viviparidad en el linaje de los mamíferos por hasta 95 millones de años.
La historia reproductiva de los mamíferos acaba de dar un giro inesperado gracias al análisis microscópico de un hueso fósil. Un equipo de investigadores descubrió que los ancestros de los mamíferos modernos podrían haber abandonado la puesta de huevos mucho antes de lo que dictaban los manuales tradicionales de paleontología.
El hallazgo en Argentina que redefine la cronología evolutiva
El espécimen clave, catalogado como CRILAR PV109, corresponde a un Chiniquodon theotonicus, un carnívoro del tamaño de un perro que habitó el noroeste de Argentina durante el período Triásico, hace aproximadamente 236 millones de años. Su secreto permaneció oculto hasta una revisión reciente de su estructura ósea.
Durante un curso de posgrado, los investigadores observaron una marca de crecimiento inusual en cortes microscópicos del fémur. La investigadora María Miceli Baro notó la presencia de una línea de crecimiento oscura y nítida. Según los científicos, este rastro corresponde a una línea neonatal, un marcador biológico que se forma en los huesos o dientes debido al brusco cambio metabólico que experimentan los animales vivíparos al nacer.

Dr. Leandro Gaetano, paleontontólogo del CONICET en Argentina, señaló que demostraron por primera vez que el nacimiento vivo estaba presente en al menos un ancestro de los mamíferos, Chiniquodon theotonicus, el cual vivió hace aproximadamente 236 millones de años.
El equipo, integrado por investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), constató que esta transición es drástica en animales con viviparidad, mientras que los reptiles y aves que ponen huevos generan patrones de crecimiento mucho más graduales que no dejan marcas equivalentes.
Comparaciones de masa corporal y el paralelismo con los mamíferos placentarios
Para comprobar si la línea neonatal reflejaba realmente un nacimiento vivo, los científicos calcularon el peso del animal en dos momentos distintos de su vida. Utilizando las mediciones del hueso fósil, estimaron que el ejemplar pesaba alrededor de 1,7 kilogramos al nacer y alcanzaba unos 12 kilogramos en su etapa adulta.

Esta proporción arroja una relación entre la masa del recién nacido y la del adulto de aproximadamente un 14 por ciento. Los investigadores contrastaron este valor con bases de datos de miles de especies actuales. Los resultados descartaron a los reptiles y a las aves, cuyos cocientes de masa neonatal suelen oscilar entre el 0,1 por ciento y el 4,5 por ciento. En cambio, el espécimen fósil se alineó con los mamíferos placentarios modernos.
| Grupo animal | Relación de masa recién nacido/adulto |
|---|---|
| Reptiles (tortugas, serpientes, cocodrilos) | 0,1% a 0,6% |
| Aves (grullas, pelícanos, buitres) | 1,3% a 4,5% |
| Chiniquodon theotonicus (fósil analizado) | 14% |
| Mamíferos placentarios modernos | Hasta 18,77% |
Los autores del estudio explicaron que excluyeron a los mamíferos no placentarios que ponen huevos o crían en bolsas marsupiales porque generan crías extremadamente pequeñas.
Presiones ambientales del Triásico y las incógnitas que persisten
El surgimiento de este rasgo reproductivo coincide con una época de profunda reestructuración ecológica. Tras una de las extinciones masivas más devastadoras de la historia de la vida, el Triásico presentó condiciones de fuerte aridez y estacionalidad marcada.
Adriana Mancuso, investigadora del CONICET, indicó que esto significó una alta competencia por los recursos y fuertes presiones de depredación, y añadió que, combinado con una tendencia hacia la aridez y una fuerte estacionalidad, los embriones de las especies vivíparas estarían mejor protegidos que los de las especies ovíparas.
A pesar de los datos analizados en Frontiers in Mammal Science, la comunidad científica mantiene la cautela.
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