El gobernador regional confirmó el incidente, mientras se reportaron ofensivas aéreas simultáneas en otras zonas de Rusia.
El puerto de Ust-Luga, la mayor terminal de Rusia en el mar Báltico y un nodo crítico para las exportaciones de petróleo y combustibles del país, volvió a ser el objetivo de una masiva incursión de vehículos aéreos no tripulados durante un ataque nocturno. La ofensiva movilizó a los equipos de emergencia locales para contener el fuego desatado en las instalaciones portuarias.
Impacto y daños en el puerto estratégico de Leningrado
Las defensas antiaéreas rusas consiguieron derribar 54 drones sobre la región de Leningrado, según indicó el gobernador Alexander Drozdenko en un comunicado difundido a través de la plataforma Telegram. Pese a la intercepción de gran parte de los aparatos, el impacto directo de los artefactos causó daños materiales visibles y un foco ígneo en la zona costera.
“A fire has broken out at the port of Ust-Luga as a result of the damage caused. Firefighters have begun extinguishing it. Combat operations are ongoing.”
Aleksandr Drozdenko, Gobernador de la óblast de Leningrado, vía TelegramDrozdenko informó posteriormente que las llamas habían sido extinguidas por completo y que no se registraron víctimas mortales ni heridos como consecuencia del suceso en las instalaciones rusas, las cuales manejan de forma habitual grandes volúmenes de crudo y gasóleo con destino a los mercados internacionales. El ataque contra Ust-Luga duró alrededor de cuatro horas y finalizó a las 6:48 a.m., hora de Moscú. Ust-Luga es el puerto más grande de Rusia en el mar Báltico y un centro fundamental para las exportaciones de petróleo y combustible de Moscú, con terminales que manejan petróleo crudo, fueloil, combustible de aviación y gasoil. Rusia exportó alrededor de 700,000 barriles de petróleo por día a través de Ust-Luga en 2025, según datos de Reuters, siendo el segundo puerto con mayor capacidad de exportación de petróleo en el Báltico ruso, solo superado por Primorsk. Juntos, ambos puertos representan aproximadamente el 40% de las exportaciones rusas de petróleo por vía marítima.
El ataque del 14 de agosto representa al menos el sexto ataque contra Ust-Luga en el año, evidenciando la campaña sostenida de Ucrania contra la infraestructura de exportación de petróleo de Rusia. A finales de marzo, el puerto fue objeto de ataques casi continuos; el 25 de marzo, drones ucranianos impactaron Ust-Luga afectando a petroleros e instalaciones de almacenamiento, desatando un incendio mayor que interrumpió las operaciones en la instalación de Novatek y detuvo temporalmente algunas exportaciones de productos petrolíferos. Posteriormente, tres buques cisterna, cinco tanques de almacenamiento de combustible, tres atracaderos de barcos y otra infraestructura portuaria sufrieron daños en otro ataque. Hacia finales de marzo y principios de abril, las instalaciones que manejan alrededor de 700,000 barriles diarios ya acumulaban cuatro impactos en una sola semana, generando un costo estimado de 970 millones de dólares en pérdida de ingresos para los exportadores de energía rusos durante la semana que terminó el 29 de marzo, según cálculos de la Escuela de Economía de Kiev citados por el Financial Times. El puerto también fue alcanzado a principios de abril y figuró entre las instalaciones energéticas bálticas atacadas en una gran ofensiva de drones el 6 de julio.
Operaciones simultáneas y el alcance nacional de la ofensiva
La incursión sobre el Báltico formó parte de una jornada de alta intensidad militar en territorio ruso. El Ministerio de Defensa de Rusia anunció que sus unidades de defensa antiaérea neutralizaron un total de 553 drones ucranianos durante la noche, los cuales sobrevolaron 18 regiones del país y la península de Crimea. La campaña de ataques contra la infraestructura petrolera de Ucrania ha incrementado la presión sobre el Kremlin, agravando una crisis en el suministro interno de combustible que ya ha derivado en prohibiciones de exportación, alzas de precios y restricciones de ventas en toda Rusia. Previamente, el gobernador de la óblast rusa de Orenburg informó que una refinería de petróleo en la ciudad de Orsk detuvo por completo su procesamiento tras un reciente ataque con drones ucranianos, previéndose meses de reparaciones para devolverla a operaciones.

En paralelo, la capital rusa también experimentó restricciones cuando más de diez drones adicionales se dirigieron hacia Moscú. El alcalde de la ciudad, Sergey Sobyanin, aseguró que todos los aparatos fueron interceptados por las fuerzas de defensa antes de alcanzar zonas urbanas, sin reportar daños materiales ni personas afectadas en la capital. Asimismo, los drones ucranianos golpearon la región de Tver, dañando el muro de un almacén de Wildberries en el distrito de Kalininsky, según detalló el gobernador interino de la región, Vitaly Korolev, quien confirmó que ningún empleado resultó herido.
Repercusiones internacionales en el espacio aéreo europeo
La magnitud del operativo aéreo dejó consecuencias más allá de las fronteras rusas. Durante el desarrollo de los acontecimientos, cazas de la OTAN derribaron un dron que había ingresado en el espacio aéreo de Letonia, de acuerdo con el reporte emitido por las Fuerzas Armadas Nacionales. El comunicado oficial indicó que el aparato penetró en territorio letón como resultado del uso por parte de Rusia de equipos de guerra electrónica, lo que alteró la trayectoria del artefacto y activó los protocolos de defensa del flanco oriental de la alianza atlántica.

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