El MINI Cooper eléctrico se prepara para dejar atrás una tradición de casi 70 años al adoptar una plataforma de tracción trasera desarrollada por BMW.
El segmento de los vehículos compactos enfrenta una transformación mecánica que romperá con uno de los principios más arraigados en la historia del automovilismo británico. Desde la aparición del modelo original en 1959, el vehículo insignia de la marca ha mantenido de forma ininterrumpida un sistema de tracción delantera. Sin embargo, los planes de ingeniería actuales apuntan a un cambio radical para las futuras generaciones eléctricas de la firma según un reporte difundido por la prensa especializada.
La arquitectura Gen6 de BMW y el giro hacia la propulsión trasera
El impulso detrás de esta modificación proviene de la evolución tecnológica en la matriz alemana. La próxima generación del modelo eléctrico utilizará la arquitectura Gen6 desarrollada por BMW, una base diseñada específicamente para vehículos eléctricos de nueva hornada que ya sirve de soporte para los modelos i3 e iX3 tal como detalla la información técnica disponible. Dicha plataforma carece de una configuración compatible con el sistema de tracción delantera.

Mientras que los motores eléctricos de mayor tamaño se sitúan en el eje posterior integrando las cajas de transmisión correspondientes, los propulsores delanteros más pequeños no contemplan ese esquema. Esta limitación técnica obligará a la marca a replantear la estructura del utilitario compacto para enviarle la potencia a las ruedas traseras conforme subraya el análisis de las plataformas de propulsión. Con este cambio, el vehículo separará las funciones de dirección y propulsión, lo que permitirá una respuesta más precisa al volante y una distribución de pesos más equilibrada en el paso por curva.
Diferencias técnicas entre los modelos eléctricos y de combustión
La transformación mecánica no afectará a toda la gama de forma simultánea. Las variantes equipadas con motores de gasolina mantendrán la tracción delantera durante la mayor parte de la próxima década según explican los reportes de la industria automotriz. Esta dualidad responde al uso de arquitecturas diferenciadas: los modelos de combustión interna se apoyan en una evolución profunda del chasis heredado de la generación anterior, mientras que el modelo eléctrico explota una plataforma moderna.

Actualmente, el MINI Cooper eléctrico comercializado en diversos mercados comparte su plataforma de tracción delantera con el modelo Aceman fabricado en China a través de la empresa conjunta Spotlight Automotive tal como recuerda la documentación de la alianza industrial.
Identidad visual y el dilema del tamaño frente al legado del R50
A pesar de la revolución mecánica que se gesta bajo el chasis, los responsables de diseño buscan preservar la esencia estética que identifica al vehículo a primera vista. El jefe de diseño de la marca, Holger Hampf, señaló que las proporciones clásicas continuarán siendo una prioridad fundamental para la compañía, evaluando incluso la posibilidad de contener las dimensiones totales sin comprometer la habitabilidad interior de acuerdo con las declaraciones concedidas a los medios.

El equipo creativo contempla tomar como referencia estética el modelo R50, la primera generación desarrollada bajo la tutela de BMW que debutó en el año 2001, buscando un equilibrio entre los elementos nostálgicos y las exigencias de seguridad actuales según el balance conceptual de la firma.
«I will make sure to connect to this past. And this isn’t to say that we will become vintage, not at all. It’s an interpretation in the modern way of what we’ve done: a clever use of space or some smile-creating surprises in the car. Certainly some Britishness.»
Holger Hampf, jefe de diseño de MINI
Los seguidores del hatchback de tres puertas mantendrán esa variante clásica en el catálogo conforme confirman las directrices de planificación de producto, aunque el modelo de nueva generación no llegará a los concesionarios antes de la próxima década.
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