Un rico yacimiento en la cueva de Bianfu, situada en la provincia de Yunnan, al suroeste de China, ha desenterrado miles de fósiles y herramientas que revelan aspectos clave sobre el comportamiento, la anatomía y la amplia distribución geográfica de los denisovanos entre 190.000 y 70.000 años atrás.
El registro fósil de los denisovanos ha sido durante mucho tiempo un rompecabezas fragmentario. Identificados por primera vez en 2010 a partir de ADN extraído de un hueso de dedo en la cueva de Denisova en Siberia, su presencia en el sudeste asiático y Oceanía se había inferido únicamente mediante la genómica de poblaciones actuales. Ahora, dos investigaciones publicadas en la revista Nature ofrecen una perspectiva física detallada gracias a los hallazgos en la cueva de Bianfu, en la provincia de Yunnan.
El yacimiento de Bianfu y la identificación de restos denisovanos mediante proteómica
En 2019, durante el inicio de una restauración ecológica en una cantera en desuso en el suroeste de China, unos trabajadores descubrieron huesos y herramientas de piedra. Los científicos excavaron miles de objetos en la cavidad de Bianfu, recuperando más de 60.000 fragmentos óseos. Aplicando avanzadas técnicas de paleoproteómica, un equipo de investigación identificó siete restos humanos específicos que datan de un periodo comprendido entre los 167.000 y los 134.000 años de antigüedad.
El análisis proteómico, liderado por especialistas del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Vertebrados en Beijing, confirmó que los fragmentos —dos porciones de cráneo, un hueso parcial del brazo y cuatro dientes— contenían una variante de aminoácidos distintiva de los denisovanos. Este descubrimiento convierte a la cueva de Bianfu en el segundo yacimiento con mayor abundancia de restos confirmados de esta especie en el mundo, superado únicamente por la cueva siberiana original.
El mismo experto añadió sobre la relevancia del yacimiento que es el primer sitio que tenemos con una secuencia larga y rica que está unida de manera única a los denisovanos, según detalles recogidos en la cobertura científica internacional sobre el descubrimiento.
Características anatómicas y el primer hueso largo del brazo recuperado
La escasez previa de restos poscraneales había obstaculizado la comprensión de la biomecánica de los denisovanos. El hallazgo en Bianfu de un hueso parcial del antebrazo, específicamente un radio, representa un hito al ser el primer hueso largo atribuido a este grupo humano. Su morfología muestra una mezcla de rasgos: comparte cierta robustez con los neandertales, pero su geometría general se alinea de manera más estrecha con la de los humanos modernos.

Por su parte, los dientes desenterrados presentan un mosaico de rasgos primitivos y derivados que amplían la comprensión sobre la variabilidad de aspecto de la especie. Los autores del estudio subrayan que estos hallazgos proporcionan información directa sobre la morfología radial, ofreciendo una visión inédita del fenotipo poscraneal de estos antiguos homininos en su entorno.
Estrategias de subsistencia y tecnología lítica en un entorno glacial fluctuante
Un segundo estudio centrado en la cueva de Bianfu analizó una secuencia cultural que abarca desde hace unos 190.000 años hasta hace unos 70.000 años. Los datos de polen y fauna indican que los denisovanos habitaron un ecosistema dominado por bosques de coníferas y zonas de estepa boscosa durante varios ciclos glaciales.

Las marcas de corte, las fracturas intencionadas para extraer el tuétano y los perfiles de mortalidad demostraron que los habitantes practicaban una caza especializada de herbívoros de tamaño mediano y grande. Entre los restos faunísticos identificados se encuentran dientes de al menos 99 ciervos —incluyendo ciervo sika y ciervo común—, además de bóvidos de gran tamaño como el búfalo de agua y el gaur, junto con presencia menor de caprinos, rinocerontes, hienas y ratas del bambú.
En el ámbito tecnológico, el análisis de más de 1.300 artefactos de piedra reveló una estrategia de carácter pragmático que priorizaba la eficiencia sobre las formas estandarizadas. Asimismo, el uso generalizado de herramientas de hueso con un procesamiento mínimo evidencia un sistema adaptativo flexible, muy similar al documentado en poblaciones neandertales.
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