Sonda japonesa Hayabusa2 realiza exitoso sobrevuelo del asteroide Torifune

La sonda japonesa Hayabusa2 sobrevoló el asteroide Torifune a una velocidad de 19.000 kilómetros por hora, probando con éxito sistemas láser para la defensa planetaria. La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón confirmó que la nave, del tamaño de una heladera, capturó imágenes detalladas de este cuerpo bilobulado antes de continuar hacia su próximo destino.

La vieja sonda espacial Hayabusa2 ha sumado un nuevo hito a su hoja de servicio. Tras completar una misión histórica que incluyó la recolección de muestras del asteroide Ryugu, la nave de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón fue redirigida hacia un nuevo objetivo mientras aún conservaba suficiente combustible en sus tanques.

El acontecimiento central ocurrió el 5 de julio de 2026, cuando el robot —comparable por sus dimensiones con un electrodoméstico mediano— cruzó a gran velocidad por las inmediaciones de Torifune, un asteroide situado a unos 100 millones de kilómetros de la Tierra. La maniobra puso a prueba la capacidad de la tecnología japonesa para operar con extrema precisión en escenarios de alta complejidad dinámica.

Cinco kilómetros por segundo junto a Torifune

En la sala de control de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), los equipos técnicos aguardaron con tensión la confirmación del paso cercano. La nave se desplazaba a una velocidad relativa de aproximadamente 5,3 kilómetros por segundo, lo que equivale a unos 19.000 kilómetros por hora o cerca de 300 kilómetros cada minuto. Un impacto a semejante velocidad habría desintegrado el dispositivo.

Los cálculos previos estimaban que el robot pasaría a unos 800 metros de la roca espacial. La confirmación de que todos los sistemas continuaban operativos llegó mediante las señales de radio recibidas en tierra pocos minutos después del encuentro.

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Durante la maniobra, la sonda utilizó su cámara de navegación telescópica ONC-T, el espectrómetro infrarrojo TIR y un sistema LIDAR basado en pulsos láser. La agencia japonesa informó que el instrumento láser logró emitir pulsos hacia el asteroide y registrar su respuesta desde distancias de aproximadamente 20 y 15 kilómetros.

Un cuerpo bilobulado y las claves de la defensa planetaria

Las imágenes ópticas y térmicas enviadas por la sonda desvelaron la morfología singular de Torifune. Con un diámetro aproximado de 450 metros y perteneciente al grupo Apollo, el asteroide no tiene una forma esférica regular.

Los científicos de la ISAS comprobaron que la roca presenta una estructura bilobulada, asemejándose a dos masas principales unidas entre sí. Los investigadores denominan a esta configuración binario de contacto, una formación que probablemente surgió hace miles de millones de años a partir de una colisión lenta entre dos cuerpos celestes independientes que terminaron fusionados.

Además de la morfología, el generador térmico infrarrojo midió el calor emitido por la superficie, permitiendo evaluar la inercia térmica y la rugosidad del terreno. Estos datos resultan fundamentales para comprender la consistencia de los asteroides, diferenciando entre bloques sólidos y cúmulos sueltos de polvo y rocas equiparables a una esponja espacial.

Conocer con exactitud la composición interna y la forma de estos objetos constituye un requisito indispensable para cualquier iniciativa futura orientada a la desviación de trayectorias amenazantes para la Tierra. Mientras que la misión DART de la NASA probó en 2022 la eficacia de alterar la órbita de un asteroide mediante el impacto deliberado de una nave, las pruebas realizadas con Hayabusa2 aportan capacidades complementarias esenciales para caracterizar el objetivo antes de cualquier intervención.

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El próximo desafío rumbo al asteroide 1998 KY26

Alejado ya de Torifune, el veterano robot espacial mantiene su propulsión hacia un nuevo objetivo situado en las profundidades del sistema solar. La siguiente meta es el asteroide 1998 KY26, un cuerpo celeste de dimensiones extremadamente reducidas.

Sonda japonesa Hayabusa2 realiza exitoso sobrevuelo del asteroide Torifune
Photo: tn.com.ar

Las observaciones realizadas en 2024 calcularon que este nuevo destino mide apenas 11 metros de diámetro, gira sobre sí mismo al doble de velocidad que Torifune y cuenta con una superficie notablemente más brillante. Las proporciones físicas del encuentro plantean un reto técnico singular para los ingenieros encargados de la navegación.

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Photo: ecoportal.net

El científico planetario Toni Santana-Ros señaló al respecto: Lo curioso es que el objeto tiene unos 11 metros de diámetro y la propia nave mide 6 metros. Así que tiene más de la mitad del tamaño del objeto que va a visitar.

Si la trayectoria se desarrolla sin contratiempos, Hayabusa2 alcanzará el asteroide 1998 KY26 en el año 2031, convirtiéndose en la primera nave construida por el ser humano en explorar de cerca un objeto de tamaño tan ínfimo y ampliando el conocimiento disponible sobre los riesgos potenciales que entrañan estos cuerpos menores para la atmósfera terrestre.

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