Los rebeldes hutíes de Yemen han tomado el control de la ciudad portuaria de Mokha, la isla de Perim y localidades clave en el estrecho de Bab el-Mandeb, consolidando su dominio sobre toda la costa yemení del mar Rojo y amenazando una ruta fundamental para el transporte mundial de petróleo y mercancías.
El avance militar de los rebeldes Ansar Allah en el oeste de Yemen ha transformado en cuestión de días el equilibrio estratégico en torno a una de las arterias comerciales más transitadas del planeta. Las fuerzas de la milicia chiita llegaron a la isla de Perim, situada en el punto más angosto del estrecho de Bab el-Mandeb, y se apoderaron también de las islas Hanish Mayor y Hanish Menor, según confirmaron responsables militares del gobierno reconocido internacionalmente.
La maniobra deja a los insurgentes con el control absoluto de la franja costera occidental yemení. El enviado especial de Naciones Unidas para Yemen, Hans Grundberg, informó ante el Consejo de Seguridad sobre la caída de Mokha, ubicada a unos 75 u 80 kilómetros del paso marítimo, mientras que cuatro fuentes del Ejecutivo yemení indicaron que sus tropas se retiraron de la isla de Perim —también conocida como Mayun— y de la localidad continental de Dhubab.
El impacto en los cuellos de botella energéticos y el comercio mundial
La posición geográfica de Bab el-Mandeb convierte su control en una palanca de presión geopolítica de proporciones globales. El estrecho enlaza el golfo de Adén con el mar Rojo, dando paso al canal de Suez y al mar Mediterráneo. Según cálculos de Reuters, por esta vía marítima circula alrededor del 7% del petróleo mundial, al tiempo que AP estima que por el corredor transita cerca del 12% de las mercancías del planeta.

Para Arabia Saudita, la situación es crítica. El mayor exportador mundial de crudo dependía tradicionalmente del estrecho de Ormuz, pero los enfrentamientos vinculados al conflicto con Irán estrangularon de hecho ese flujo. Riad desvió sus exportaciones hacia el oeste utilizando el oleoducto Este-Oeste para bombear petróleo hacia el mar Rojo y enviarlo hacia Asia a través de Bab el-Mandeb o hacia Europa por Suez. Con los hutíes instalados en los accesos al estrecho y un reciente ataque con drones contra infraestructuras del oleoducto, esa alternativa quedó gravemente comprometida.
La presión sobre Riad y la respuesta militar en duda
Ante el avance rebelde y el deterioro de su seguridad energética, el príncipe heredero saudita, Mohammed ben Salman, solicitó ayuda militar a Estados Unidos.
Expertos consultados por analistas internacionales señalan los dilemas que enfrenta la monarquía del Golfo. Los recientes avances hutíes aumentan la presión sobre Riad para que responda, pero cada opción disponible conlleva costos significativos y resultados inciertos
, explicó Neil Quilliam, experto de Chatham House, vía informador.mx.
Por su parte, Sherwan Hindreen Ali, investigador de la organización ACLED, advirtió que el armamento de los insurgentes es ahora más sofisticado y que el reino podría disponer de menos misiles interceptores debido al desgaste generado por el conflicto paralelo con Irán.
Nuevos frentes bélicos y la crisis humanitaria en Yemen
Mientras la diplomacia internacional intenta encauzar diálogos y se han suspendido reuniones previstas en Omán entre Teherán y los países del Consejo de Cooperación del Golfo, la guerra en territorio yemení se intensifica en varios frentes. Desde la costa conquistada, las fuerzas hutíes presionan para capturar la ciudad occidental de Taiz, considerada la puerta de entrada hacia Adén, donde operan las instituciones leales al gobierno internacionalmente reconocido.

El segundo foco de combate se sitúa en Marib, el último bastión gubernamental en el norte y un enclave vital para la producción de gas y petróleo. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alertó que más de 85.000 personas se han visto desplazadas por los combates recientes, mientras que miles de civiles continúan huyendo hacia el Cuerno de África a través de rutas migratorias consideradas entre las más peligrosas del mundo.
En el plano militar, el vocero rebelde Yahya Saree declaró que la navegación en el mar Rojo es segura para todas las compañías, con la excepción de los buques sauditas, que ya tienen prohibido el acceso
, manteniendo una restricción focalizada que profundiza la crisis económica y comercial en la península arábiga.
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