Miles de manifestantes se congregaron el viernes 18 de septiembre de 2026 frente al Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas en Washington, D.C., para protestar contra el cierre indefinido del edificio y exigir que la administración del presidente Donald Trump frene cualquier amenaza de demolición sobre el icónico monumento cultural.
La movilización se produjo al final de una semana marcada por tensiones judiciales, barricadas de seguridad y decisiones abruptas de la junta directiva del recinto. Convocados por la organización Hands Off la protesta reunió a personas de diversas edades, artistas y activistas que rodearon parte de la estructura de mármol en la zona de Foggy Bottom para entrelazar los brazos y corear consignas de rechazo a la toma de control gubernamental, según informan el diario The Washington Post y The Guardian.
Una semana de tensión judicial y el cierre del edificio
El conflicto escaló de manera acelerada en los tribunales federales de Washington. El martes, la junta directiva del Centro Kennedy —alineada con el presidente— votó a favor de cerrar el edificio principal durante dos años por reparaciones. Esa decisión ocurrió apenas horas después de que el juez federal de distrito Christopher Cooper bloqueara los planes para restituir el nombre de Trump en la fachada del centro, de acuerdo con la cobertura de The Huffington Post.

La alarma entre los defensores de la institución se disparó el miércoles, cuando la agencia AFP fotografió al presidente en el Air Force One examinado un impreso cuyo título visible parecía indicar Kennedy Center DEMOLIS…
con el resto de la palabra oculta por el marco de la ventanilla. Ante el temor de una demolición sin supervisión judicial, el juez Cooper ordenó el jueves que el centro notifique con 30 días de anticipación cualquier cambio físico importante o derribo.
Durante la tarde del viernes, al ser consultado en el Despacho Oval sobre si planea derribar el memorial, el presidente defendió su gestión y señaló el estado de deterioro del lugar. Casi mató a un guardia de seguridad. El lugar es un basurero. Ha sido un basurero durante años, afirmó el mandatario, añadiendo que su administración debería recibir reconocimiento por haber salvado la institución, según recogió NBC4 Washington.
Protestas masivas y rechazo a los cambios en la programación cultural
Frente al edificio cerrado y cubierto de lonas, los manifestantes expresaron su malestar no solo por el futuro físico del recinto, sino por la censura y la transformación de la oferta artística impulsada por los nuevos directivos. Chris Raleigh, cofundador de Hands Off the Arts, declaró que el objetivo de la manifestación consistía en demostrar que la ciudadanía está dispuesta a dar la batalla para frenar las modificaciones en el centro cultural.

Y si van a venir aquí a hacernos daño, a intentar hacernos doblar la rodilla, nos defenderemos. Chris Raleigh, cofundador de Hands Off the Arts
Por su parte, el representante demócrata Don Beyer criticó con dureza la postura de la Casa Blanca durante el mitin del viernes. Sigo preguntándome cuán inseguro, cuán narcisista, cuán egomaníaco tienes que ser para decir que vas a demoler un edificio si no ponen tu nombre en él, expresó el congresista por Virginia, según el reporte de la cadena de televisión local.
Un centro cultural bajo mínimos y despidos de personal
Mientras la tensión crecía en las calles aledañas y el Coro de Hombres Gay de Washington entonaba canciones en el exterior, la realidad administrativa del centro se deterioraba de forma paralela. La institución operaba con una plantilla mínima de trabajadores y, coincidiendo con la jornada de protestas del viernes, ejecutó el despido de aproximadamente una docena de empleados más, tal como documentó la cobertura informativa de NBC.
La incertidumbre persiste sobre el alcance real de las órdenes judiciales y los plazos que la administración Trump impondrá en sus planes de remodelación. Los organizadores de las protestas y los legisladores locales insisten en mantener la vigilancia sobre el perímetro del río Potomac para evitar acciones unilaterales en un recinto que sigue cerrado al público de forma indefinida.
Sigue leyendo