El músico británico Ed Sheeran abrió un concierto en solitario en Filadelfia el 19 de septiembre de 2026 describiendo la situación en Gaza como catastrófica e injustificable, marcando su primera aparición pública desde que su gira estadounidense se vio sacudida por la expulsión del rapero Macklemore y la retirada posterior de varios artistas.
Las declaraciones en Filadelfia y el dilema de la libertad de expresión
El intérprete subió al escenario del Lincoln Financial Field ante un estadio prácticamente lleno para abordar de forma directa la crisis que rodea su gira musical según la cobertura difundida por la radio pública estadounidense (NPR). Tras semanas de presiones y boicots en redes sociales, el artista reconoció ante el público que se encontraba en una posición compleja y delicada.
El músico señaló que los ataques perpetrados en Israel el 7 de octubre de 2023 resultaron horrificos, al tiempo que calificó los acontecimientos posteriores en la Franja de Gaza como una tragedia insostenible para la población civil.
No quiero decepcionar a los fans y nunca he querido ser un músico activista, pero esto me ha metido en medio de un argumento importante y apasionado sobre la libertad de expresión y el problema político más complejo del planeta. Ed Sheeran, artista británico
La expulsión de Macklemore y la presión de los propietarios de estadios
El origen de la actual controversia se remonta a principios de septiembre, cuando el rapero estadounidense Macklemore, quien actuaba como telonero del artista británico, exclamó consignas como «Free Palestine» durante sus actuaciones los días 4 y 5 de septiembre en el MetLife Stadium de Nueva Jersey tal como documentó la prensa internacional. NPR precisó que dicho concierto ocurrió el 5 de septiembre, mientras que El Periódico señaló los días 4 y 5. Aquellos gritos motivaron una reacción inmediata por parte de los recintos encargados de albergar los conciertos subsiguientes.

El empresario Robert Kraft, propietario de un estadio en Massachusetts y de los New England Patriots, advirtió a la organización que los espectáculos programados serían cancelados si el rapero continuaba participando en los conciertos según informó la prensa digital. Ante esta tesitura, la empresa Messina Touring Group rescindió formalmente el contrato del telonero.
Por su parte, el intérprete británico declinó la responsabilidad directa sobre la medida, asegurando que mantuvo conversaciones exhaustivas con los administradores de los recintos y con el propio Kraft para intentar conservar al rapero en el cartel, aunque sin éxito.
La retirada de los artistas invitados y el choque de posturas
La salida del rapero estadounidense desencadenó una reacción en cadena dentro del circuito de acompañantes de la gira. Creadores y bandas como el productor Finneas (hermano de la cantante Billie Eilish), la banda danesa Lukas Graham, y los músicos irlandeses Aaron Rowe y Beoga comunicaron su baja voluntaria en señal de protesta y solidaridad según explicaron los propios creadores en sus redes sociales. NPR detalló que Lukas Graham y Aaron Rowe iban a reemplazar a Macklemore antes de echarse atrás.

Mientras el colectivo de músicos críticos denunciaba un intento de silenciar las voces contrarias al conflicto mediante el uso de influencias financieras, el entorno de los organizadores respondió con movimientos económicos en paralelo.
Macklemore anunció una aportación económica de 1 millón de dólares destinada a organizaciones en apoyo al pueblo palestino, retando públicamente a Kraft a igualar la cifra de acuerdo con los comunicados emitidos por el artista. En respuesta, un portavoz del empresario estadounidense confirmó que tanto el magnate como el propio Sheeran han acordado donar 2 millones de dólares cada uno, aunque sin especificar todavía a dónde se dirigirá el dinero, según reportó NPR.
Reacciones divididas entre el público y los manifestantes en Filadelfia
Fuera del recinto deportivo de Filadelfia, grupos de manifestantes portaron banderas palestinas y pancartas para exigir mayor implicación pública por parte de la estrella de la música. Algunos seguidores como Hillary Steinberg, de 34 años, decidieron devolver sus entradas adquiridas con un año de antelación y acudir a la manifestación al considerar que la elección de Sheeran constituía un acto político. El estudiante Brandon Ateke, de 18 años, también protestó fuera del estadio para denunciar lo que calificó como complicidad y un genocidio en Gaza, según declaraciones recogidas por The Guardian y AFP.

En contraste, otros asistentes que acudieron al estadio defendieron el derecho del público a disfrutar del espectáculo musical al margen de las controversias geopolíticas, subrayando que los conciertos deben centrarse exclusivamente en la interpretación artística y la convivencia. Es el caso de Diane Savitz, de 53 años, quien afirmó en NPR que la música debe unir a la gente y que no toda plataforma es adecuada para la política, o de asistentes como Kassandra Rivera y el canadiense Dwayne Smith, citados por The Guardian, quienes recalcaron que su asistencia respondía únicamente al apoyo a la música de Sheeran.
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