La creciente tensión en la región septentrional de Etiopía aviva el temor a un retorno a la guerra abierta. El gobierno federal y el partido gobernante de Tigray se acusan mutuamente de lanzar nuevas ofensivas militares, mientras la violencia se extiende hacia las vecinas regiones de Afar y Amhara.
La sombra de un nuevo conflicto bélico se cierne de nuevo sobre el norte de Etiopía tras meses de tensiones acumuladas en torno al control territorial, el poder político y la aplicación del acuerdo de paz firmado en 2022. La situación sobre el terreno ha escalado de manera notable después de que las fuerzas tigrayanas tomaran el control de aeropuertos en la región, lo que llevó a Ethiopian Airlines a suspender de inmediato todos sus vuelos hacia el territorio tigrayano, según los datos confirmados por autoridades etíopes y tigrayanas.
Acusaciones cruzadas de ofensivas militares y ataques con drones en Mekelle
El cruce de acusaciones entre el ejecutivo central y las autoridades locales no ha cesado. Getachew Reda, asesor del primer ministro etíope Abiy Ahmed, responsabilizó directamente a las fuerzas de Tigray de haber desencadenado una ofensiva total contra las posiciones de las tropas federales. Por el contrario, las autoridades tigrayanas defienden que sus acciones responden de manera estrictamente defensiva ante las agresiones cometidas por el ejército federal.
En paralelo a los enfrentamientos terrestres, que ya han traspasado los límites regionales hacia Afar y Amhara, la organización Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED) ha registrado bombardeos mediante drones ejecutados por las fuerzas federales. Estos ataques aéreos se han concentrado principalmente en la capital regional, Mekelle, así como en el sur de Tigray, teniendo como blanco tanto a las fuerzas tigrayanas como a funcionarios del Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF).
Alianzas políticas opositoras y antecedentes del conflicto de 2022
El trasfondo de esta nueva crisis radica en la ruptura gradual del pacto que puso fin a una de las guerras más mortíferas de los últimos tiempos. El enfrentamiento bélico de dos años entre el TPLF y el gobierno federal concluyó en 2022 con un acuerdo de paz y dejó estimaciones de fallecidos que rondan las 600.000 personas. Sin embargo, las fricciones institucionales resurgieron con fuerza en mayo, cuando el TPLF recuperó el control del gobierno regional de Tigray, apartando la administración interina que había surgido del pacto de paz.
En el plano político, la presión contra el gobierno central se ha ampliado. El TPLF anunció que consolidó una alianza junto a otros seis grupos armados y formaciones políticas con el objetivo explícito de deponer al gabinete del primer ministro Abiy Ahmed y constituir un gobierno de transición en Etiopía, según la información recabada en la región.
Reacciones internacionales y el riesgo de expansión regional en el Cuerno de África
La inestabilidad en Etiopía —el segundo país más poblado de África— se desarrolla en un contexto regional altamente volátil, marcado por la guerra prolongada en el vecino Sudán y los combates internos que el propio Estado etíope afronta de manera simultánea en las regiones de Amhara y Oromia. Analistas internacionales advierten sobre la gravedad del momento político actual.
The very big question next is how will the federal government respond? With total all out war? Or will we see a more measured response that tries to contain this and prevent a return to total war in Tigray?
Ethiopia and Tigray accuse each other of launching offensives #Shorts
Alan Boswell, director para el Cuerno de África de International Crisis Group
Asimismo, Alan Boswell alertó sobre el peligro geopolítico de una conflagración mayor, señalando que la zona colinda con Eritrea —país al que se señala por respaldar al TPLF—, lo que abre una ventana de riesgo para un enfrentamiento directo entre Etiopía y su vecino septentrional si el conflicto continúa expandiéndose.
Ante este escenario, la comunidad internacional ha intensificado los llamamientos a la cordura. Mahmoud Ali Youssouf, presidente de la Comisión de la Unión Africana, exigió una desescalada inmediata y reclamó a ambas partes que vuelvan a la mesa de negociaciones. Por su parte, el embajador de Estados Unidos en Etiopía, Ervin J. Massinga, calificó la decisión del TPLF de emprender una ofensiva a gran escala como un paso desacertado y lo definió como un combate sin posibilidad de victoria.
Tigray forces launch offensive against Ethiopian government