El Departamento de la Marina de Estados Unidos confirmó que ocho marineros asignados al grupo de ataque del portaviones USS Abraham Lincoln intentaron suicidarse durante su prolongado despliegue en Oriente Próximo, el cual superó los ocho meses en el mar. La revelación desató críticas políticas en Washington sobre el manejo de las condiciones de la tripulación.
La revelación de la Marina y la carta a la legislatura
La confirmación oficial provino de una comunicación escrita enviada el martes 22 de septiembre por el secretario interino de la Marina, Hung Cao, a la senadora demócrata por Nueva York, Kirsten Gillibrand, en respuesta a una carta enviada por la legisladora el 15 de agosto. El documento detalló que los ocho incidentes de intentos de suicidio involucraron tanto a miembros de la tripulación principal del portaviones como a personal del ala aéreonaval, el estado mayor del escuadrón de destructores, destructores de escolta y todos los escuadrones de aviación embarcados.
Las cifras divulgadas superaron los reportes iniciales manejados durante el verano boreal, cuando se habían mencionado de manera preliminar dos incidentes. A pesar del saldo reportado, la Marina enfatizó que ningún miembro del servicio falleció por suicidio durante la larga travesía en alta mar.
Reacciones políticas y el debate sobre las condiciones a bordo
La divulgación de las cifras motivó una respuesta severa de la senadora Gillibrand, quien cuestionó duramente la postura inicial mantenida por la administración respecto a la situación anímica de las tropas desplegadas en misiones prolongadas en el área de operaciones del Mando Central de Estados Unidos.

La legisladora también criticó las prioridades presupuestarias del Ejecutivo frente a las necesidades cotidianas de la tropa. Gillibrand señaló que lo que Trump y el secretario Hegseth descartaron como noticias falsas resultó ser una situación grave y un deterioro en las condiciones de nuestros miembros del servicio, al tiempo que añadió que nuestras tropas y sus familias realizan enormes sacrificios todos los días, y aun así el presidente los despidió con abierta falta de respeto, agregando que es completamente inaceptable que esta administración pueda encontrar fondos interminables de los contribuyentes para bombas, salones de baile y milmillonarios, pero no pueda cuidar de nuestros miembros del servicio, en declaraciones difundidas por la prensa.
Despliegue prolongado y la logística en alta mar
El buque permaneció en el mar durante más de 250 días consecutivos sin realizar escalas en puertos, apoyando operaciones de combate continuo vinculadas a la ofensiva contra Irán.

Familiares de los marineros y diversos reportes difundidos por medios especializados habían advertido previamente sobre el desgaste físico y mental de la tripulación, así como sobre problemas logísticos. Aunque la comandancia naval negó que existiera una crisis generalizada de salud mental o desabastecimiento alimentario, el secretario interino reconoció problemas puntuales en la infraestructura del buque.
- Se registraron fallos temporales en las tuberías localizadas y en las unidades de desalinización por ósmosis inversa.
- Las opciones de platos principales en las comidas se redujeron temporalmente de dos a una durante un breve periodo.
- Un marinero asignado al ala aérea cayó por la borda a principios de agosto y recibió tratamiento médico tras ser recuperado, mientras que otro fue interceptado por sus compañeros en marzo en circunstancias similares.
Recursos de salud mental y el fin de la travesía
Para atender el bienestar de los aproximadamente 5.000 a 7.000 efectivos integrados en el grupo de ataque, la administración naval desplegó personal especializado a bordo.
Tras meses de operaciones continuas y alta presión en el Golfo y aguas adyacentes, el portaviones concluyó su travesía por el Oriente Próximo al emprender su retorno definitivo hacia territorio estadounidense para ser relevado en la zona en agosto por el USS George Washington tras su despliegue de nueve meses.
Lectura relacionada