Una investigación de la Universidad James Cook reveló que el tiburón epaulette ocelado no incrementa de forma medible su consumo de energía durante la puesta de huevos. El estudio, publicado en Biology Open y difundido en septiembre de 2026, desafía las ideas previas sobre el costo metabólico de la reproducción en peces condrictios.
El tiburón epaulette ocelado (Hemiscyllium ocellatum) habita en los arrecifes poco profundos del norte australiano y puede alcanzar cerca de un metro de longitud. Popularmente se le conoce como tiburón caminante
debido a que se desplaza ayudándose de sus aletas pectorales, lo que contrasta con la imagen tradicional de los grandes depredadores marinos, según detalla la información recogida por Infobae.
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Estudio metabólico en la Universidad James Cook
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Un equipo de científicos de la Universidad James Cook analizó a cinco hembras de esta especie antes, durante y después del proceso de puesta en tanques con temperatura controlada. Los investigadores midieron de forma continua el consumo de oxígeno de los ejemplares y completaron el seguimiento con análisis de sangre y hormonas a lo largo de todo el ciclo reproductivo.
La profesora Jodie Rummer, directora del trabajo, señaló que los investigadores esperaban una reacción metabólica muy distinta al enfrentarse a un proceso biológico tan exigente. La reproducción es la inversión definitiva… literalmente estás construyendo una nueva vida desde 0
, explicó la investigadora, añadiendo que el equipo preveía que el gasto energético se disparara durante la producción del huevo.
No hubo ningún aumento en el consumo de energía; se mantuvo completamente constante.
Jodie Rummer, profesora y directora del trabajo en la Universidad James Cook
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Ciclo reproductivo y estabilidad fisiológica del Hemiscyllium ocellatum
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La especie se reproduce mediante huevos, situándose como un animal ovíparo dentro del grupo de los peces condrictios. En promedio, cada ejemplar pone dos huevos cada tres semanas, concentrando su periodo de mayor actividad reproductiva entre los meses de septiembre y diciembre.
Los análisis sanguíneos y hormonales realizados durante el ciclo tampoco registraron alteraciones significativas. Carolyn Wheeler, autora principal del estudio, indicó que todo se mantuvo notablemente estable
y apuntó que los hallazgos cuestionan las suposiciones fundamentales sobre la fisiología de tiburones, rayas, rayas planas y quimeras.
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Implicaciones frente al calentamiento de los océanos
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Mientras que diversas especies marinas deben optar entre sobrevivir o reproducirse ante situaciones de estrés ambiental, este depredador marino podría mantener la producción de huevos incluso en escenarios adversos. Los resultados sugieren que los ejemplares de esta especie parecen haber adaptado su fisiología para optimizar el uso de su energía
, según valoró la profesora Rummer.
No obstante, el equipo científico advierte que todavía es necesario determinar el límite exacto de resistencia que poseen estos animales frente al incremento térmico de los mares. El trabajo cuestiona la idea generalizada de que la reproducción es el primer proceso biológico que desaparece cuando las condiciones ambientales empeoran, abriendo nuevas incógnitas sobre la conservación de los arrecifes de coral y sus depredadores.
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