Una investigación destapa una red de supuestas academias internacionales que utilizaban identidades de científicos de prestigio sin autorización y ofrecían membresías a cambio de pagos, operando bajo la figura de un misterioso directivo identificado en internet como Michael Chu.
El sistema académico global se enfrenta a un escrutinio inusual tras revelarse el funcionamiento de una compleja red de organizaciones de fachada que otorgaban títulos y reconocimientos. Entre las entidades investigadas figuran la European Academy of Engineering y la National Academy of Artificial Intelligence, dos estructuras digitales cuyos sitios web albergaban catálogos enteros de supuestos académicos, premios y alianzas institucionales de alto nivel.
La fachada institucional de la European Academy of Engineering y la National Academy of Artificial Intelligence
Las páginas web de estas organizaciones proyectaban una imagen de máxima autoridad científica mediante la exhibición de listas con investigadores reconocidos, comunicados de premios y supuestas colaboraciones estratégicas con organismos de gran peso histórico y académico. Entre los socios institucionales declarados figuraban las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos, la Royal Academy of Engineering británica y la American Meteorological Society.
Sin embargo, al verificar los datos en terreno, la estructura comenzó a desmoronarse. Al ser consultadas por los periodistas, cinco de las entidades mencionadas respondieron que no mantenían ningún tipo de colaboración con estas academias. Asimismo, la dirección declarada por la European Academy of Engineering en Suecia correspondía a un simple buzón virtual, y los registros públicos de ese país no contenían ninguna organización registrada bajo dicho nombre.
El montaje visual también presentaba inconsistencias evidentes. Una fotografía difundida en internet como la sede principal de la academia sueca resultó ser una versión manipulada digitalmente del edificio principal de la Universidad de Gotemburgo. Al ser consultado sobre estas irregularidades, el directivo vinculado al proyecto restó importancia a las imágenes y las atribuyó a recursos web heredados
.
El rol de Michael Chu y la investigación de la revista Nature
El eje central de la trama apunta a una figura que opera bajo distintos nombres y perfiles en la red. En diversos sitios web, el personaje aparece registrado como Michael Chu o Chaoyang Zhu, acumulando cargos como secretario, asesor, fundador y directivo de múltiples instituciones dedicadas a la inteligencia artificial, la ingeniería, la psicología aplicada e incluso las artes cinematográficas.
Las sospechas cobraron fuerza cuando figuras de la academia internacional descubrieron que sus trayectorias habían sido utilizadas sin su consentimiento. Julia Hirschberg, científica informática de la Universidad de Columbia, detectó que su nombre integraba los listados de varias de estas organizaciones sin haber participado jamás en reuniones ni haber presentado referencias previas. Poco después, recibió una propuesta formal para asumir la presidencia rotatoria de la European Academy of Engineering a cambio de una compensación económica anual de 2.000 dólares.
había “inferido un consentimiento preliminar” a partir del intercambio con Hirschberg.
Michael Chu, directivo investigado
La revisión de la correspondencia electrónica entre ambos demostró que la investigadora se había limitado a solicitar información sobre las responsabilidades del puesto, sin aceptar en ningún momento el nombramiento. Casos similares fueron detectados por Henry Dyson, responsable de distinciones académicas de la Universidad de Michigan, quien halló a otros dos investigadores de su institución incluidos inconsultamente en puestos de liderazgo dentro de la misma organización europea.
Venta de credenciales y el impacto en la comunidad científica
El modelo de negocio detrás de esta red se sustentaba en la comercialización de membresías y títulos honoríficos mediante el cobro de tarifas directas a los interesados.
Sigue leyendo